Publicado en reflexiones

El tiempo pasa incansable

Esta mañana, sobre las siete, tecleé una entrada que se ha comido el gran monstruo marino. Vuelvo a ello desde la buhardilla, con el pc y usando los nuevos bloques de WordPress. Asuntos como este me obligan a estar al día, por eso no me quejo, porque progreso adecuadamente 😉

Hoy hemos quedado todos sobre las doce para ir a ver coches. No tengo ni idea, ni criterio y lo único que espero es que sea para bien, porque los vehículos son un peligro. Y aquí actúa mi estrés postraumático de nuevo, ¿qué otra cosa se puede hacer?, ¿quedarse en casa llorando? Hay que vivir, y eso ya de por sí es un riesgo. Antes lo hacía en la ignorancia inocente del creerme a salvo, ahora me muevo entre miedos, y ninguna de las dos es buena posición.

Seguimos. Como podemos. Adelante. Hoy no escribiré mucho de mi novela, supongo. Lo que me dé tiempo.

Publicado en reflexiones

Domingo 11 de agosto

Hoy regresan G y B desde Pontevedra. Mañana dan el alta a J. El verano avanza, incansable, hasta el puente del 15, los únicos días de vacaciones para nosotros este mes. Otros años salíamos cuatro o cinco días, inmediatamente después de esas fechas, pero este será distinto. A ver qué tal.

Hago planes y me asusta hacerlos. Me asalta ese estrés postraumático que ya tengo asumido que nunca me abandonará, que me cuestiona si esos planes llegarán a cumplirse o se desbaratarán fatalmente por el camino. Cuesta seguir viviendo sin miedo, pero aquí estamos, intentándolo.

Publicado en reflexiones

Sábado 10 de agosto

Hasta hoy había evitado el sistema de bloques de WordPress, pero hoy, que tecleo en el móvil, no me ha quedado más remedio. Aquí no sé activar el administrador clásico del pc, así que me he lanzado con determinación. Y no ha sido tan difícil.

Empieza un fin de semana con obligaciones pospuestas y ganas de dar un paseo por la ciudad, ahora que llevamos dos días de menos calor.

Necesito moverme un poco más, pues llevo demasiados días desde la lumbalgia. Me da miedo engordar y anquilosarme, todo junto.

El desenlace de la novela me está costando, avanzo muy despacio, con esfuerzo. Además, me hastía ya tanto trabajo y dudo que sea lo mínimamente interesante. Pero no abandono. Ahora lo principal es terminarla, aunque sea un churro incomestible. Ahí centro la lucha.

Publicado en reflexiones

Viernes 9 de agosto

Son las seis y media.
La mañana está agradable y fresca. Mis escritos avanzan despacio.
J sigue en el hospital.
No consigo una rutina que rompa el extrañamiento.
Cuento 23 dias para la reincorporación de septiembre, pero no me hace la mella anímica de otras veces.

Hoy apunto un listado de ideas sin hilvanar, con la mente poco clara. No lucho con la vida, solo dejo que fluya.

Publicado en reflexiones

Jueves 8 de agosto

Heme de nuevo en la buhardilla, aunque hoy sorprendentemente fresca, tras una noche a menos de 20º. Son las 7:30 y me siento a redactar estas líneas tras los mínimos arreglos personales y domésticos.

Hoy constato, emocionada y contenta, que tengo al subconsciente ya entrenado y me levanto con nuevas ideas para la novela. Parece que he superado la pájara. También se agradece la bajada de temperaturas. Todo el día de ayer, nublado, propició esta noche estupenda.

Por supuesto, hoy también me felicita WordPress «tienes una racha de 39 días» , me dice. Por esa asiduidad continuada he optado por poner las fechas como título de las entradas. No sé si hoy apetecerá ir a la piscina, pero quedarme a escribir aquí seguro que sí.

Publicado en reflexiones

Miércoles 7 de agosto

Esto es ya un diario, porque escribo cada día desde que me dieron las vacaciones (nueva felicitación automática, 38 entradas seguidas). Anoto unas líneas en la buhardilla, como siempre, con todas las ventanas abiertas, buscando un frescor que no alcanza del todo, porque la temperatura no bajó de los 23º en otra noche tropical. Sopla viento del oeste, cálido, pero mueve las hojas y trae con él los ruidos del tráfico lejano.

El verano actual no difiere demasiado de los anteriores. El pasado estuvimos agobiados por la enfermedad de Ela y éste por la de J, pero mi situación emocional es distinta. Supongo que saber que no tengo puesto de trabajo al que volver me remueve un poco más. Estoy nuevamente intranquila, tendente al estrés y a preocuparme en demasía, con la mente obtusa de calor y cansancio acumulados.

Algo voy escribiendo. No tanto como  al principio de la novela, lo que es lógico, por otra parte, porque ahora cerrarla es más complicado. A veces voy a la piscina, no camino por miedo a cargar la espalda y ayer me pasé comiendo lo que no debía, así que hoy me toca dieta total.

Vida cotidiana 😉

Publicado en reflexiones

Desánimo

Ayer maté a un personaje y no me resultó fácil. Removí energías de duelo que se me quedaron pegadas desde entonces. Rabia, impotencia, tristeza y pena. La cosa no mejoró con la ausencia de JC, que se iba a su visita hospitalaria, y mucho menos cuando me llamó para contarme el mal diagnóstico de los médicos.

Hoy me he levantado laxa y no he cumplido ninguna obligación doméstica. Sigo vestida de piscina, como ayer, aunque debo confesar que finalmente no fui. Al menos así tengo sensaciones de verano vacacional. Y me he saltado la dieta comiendo dos polos de hielo con sabor a chocolate.

Intentaré seguir el redactado, ahora que ya puedo pasar a otra trama. También tengo pendiente mi página de autor y juguetear con varios temas de WordPress. Desde luego no me da tiempo a aburrirme 🙂

Publicado en reflexiones

Nuevo lunes de agosto solitario

Salir de viaje fuera de temporada supone trabajar en verano. Eso es lo que hace mi pobre JC. Después de tres semanas vacacionales en julio, ahora toca vivir aquí el ferragosto, a la espera de poder disfrutar luego de los días que le quedan, en octubre y en noviembre, algo que no pudimos hacer nunca antes. Pero cuando se va, aunque solo sea la mañana, lo echo en falta.

Hoy he subido más tarde a escribir. Me he repasado la casa entera en un fregoteo largo, mientras iba cerrando las ventanas de airear. Llevo puesto el bañador y me daré aun chapuzón cuando pueda y me apetezca; eso sí, más allá de las doce, pues antes todavía no han abierto.

Tengo millones de cosas pendientes que no hago porque el calor me aplatana: recoger trastos en la buhardilla y redistribuir libros y carpetas, ahora que ya no voy a ejercer; hacer limpia en el pc y en los discos duros de copias antiguas; reorganizar mi vestidor. Un tostón, vamos. Pero otras son más interesantes, como practicar con mi nueva tableta gráfica o investigar sobre ser youtuber. También crear mi página web de escritora, ahora que he pagado el sitio del roltrigo un año más y he comprado el de mi nombre. Un punto com.

Son un montón de posibilidades que me encantan, pero que hay que dosificar. Intento no agobiarme. Lo consigo a ratos.

Publicado en reflexiones

Domingo de agosto

Tecleo en la buhardilla, toda la casa abierta de par en par, buscando un frescor que no llega. Este bochornoso día estival empieza y termina con la cabeza cargada, como todos. Me muevo despacio, pospongo algunas tareas tediosas y cargantes. No rindo a buen ritmo. Menos mal que tenemos aire acondicionado, aunque no está puesto de continuo y tenemos asumido que estas son las limitaciones de estas fechas.

Leo un poco. Descubro nuevas posibilidades para la novela en artículos periodísticos y dejo pasar los días (con la rabia que me da no aprovecharlos hasta el microsegundo) esperando temperaturas más benévolas.

Al menos hoy puedo compartir todo mi tiempo con JC, sin obligaciones laborales o visita hospitalaria.

Publicado en reflexiones

Sábado 3 de agosto

Llevo una larga trayectoria ya de anotaciones diarias en este verano especial, jajajajaja, seguro que WordPress me felicita.

Hoy amanezco cansada. Tras una noche tórrida y una semana agotadora, no me alcanzaron del todo las siete horas de sueño. Anoche estuvimos en un nuevo concierto del grupo de G. Y estuvo muy bien.

Precisamente hemos quedado con él y B, que están de vacaciones, para comer y celebrar mi jubilación. Después iremos al cine y será una jornada completa. Como se irán unos días, también nos servirá de despedida.

Tenemos otra vez una ola de calor. Tanto, que el cerebro no funciona a su máximo rendimiento, no escribo este post con fluidez. Tampoco avanzo en la novela lo que me gustaría.

Qué desastre.

Me culpo, me perdono, me echo una siesta, hago otra cosa… Y me digo a mí misma que no hay prisa, que lo interesante es disfrutar del proceso, no sufrirlo como una obligación más.

Lo peor es la pájara que me hace dudar de que la historia merezca la pena, justo ahora que tiene tantas horas invertidas. Supongo que son los sistemas de autodefensa de mi psique, que inventan razones para que deje de esforzarme.

Los fines de semana no son para eso, sin embargo. Los paso muy feliz con JC y siempre descanso de tareas. Y este que estoy exhausta, mucho más. Ya el lunes, empezará una nueva semana para cultivar mis afanes escribidores con renovado vigor.

Publicado en reflexiones

Viernes 2

Se acumulan las cosas que debemos hacer porque por las tardes seguimos amarrados a las visitas hospitalarias. Bueno, más bien JC, pues yo me escabullí el jueves.

Hoy G hace un concierto así que nos iremos desde La Paz, nos da tiempo, abren las puertas a las 9:30, dice el cartel anunciador. Lo que no sé es cuánto aguantaré lúcida, yo que me despierto a las cinco y media y me voy a la cama siempre antes de las once.

Mi lumbalgia me sigue visitando, la muy puñetera, y mis piscinas sin nadar me resultan cada día más absurdas. Soy una viejecita que se queda donde no cubre y que se refresca cada día. Esa pinta tengo,  pero no me abate la autoestima. No solo porque me da igual, es que apenas acude gente con quien pudiera yo sentir alguna incomodidad. Tengo como únicos testigos al socorrista, que tiene poco trabajo conmigo, y a la que controla entradas y salidas, una eslava regordeta que cocina y canta entre visita y visita.

Sigo con mis labores de escribidora. Hasta mañana.