
Esta mañana, sobre las siete, tecleé una entrada que se ha comido el gran monstruo marino. Vuelvo a ello desde la buhardilla, con el pc y usando los nuevos bloques de WordPress. Asuntos como este me obligan a estar al día, por eso no me quejo, porque progreso adecuadamente 😉
Hoy hemos quedado todos sobre las doce para ir a ver coches. No tengo ni idea, ni criterio y lo único que espero es que sea para bien, porque los vehículos son un peligro. Y aquí actúa mi estrés postraumático de nuevo, ¿qué otra cosa se puede hacer?, ¿quedarse en casa llorando? Hay que vivir, y eso ya de por sí es un riesgo. Antes lo hacía en la ignorancia inocente del creerme a salvo, ahora me muevo entre miedos, y ninguna de las dos es buena posición.
Seguimos. Como podemos. Adelante. Hoy no escribiré mucho de mi novela, supongo. Lo que me dé tiempo.





Ayer maté a un personaje y no me resultó fácil. Removí energías de duelo que se me quedaron pegadas desde entonces. Rabia, impotencia, tristeza y pena. La cosa no mejoró con la ausencia de JC, que se iba a su visita hospitalaria, y mucho menos cuando me llamó para contarme el mal diagnóstico de los médicos.
Salir de viaje fuera de temporada supone trabajar en verano. Eso es lo que hace mi pobre JC. Después de tres semanas vacacionales en julio, ahora toca vivir aquí el ferragosto, a la espera de poder disfrutar luego de los días que le quedan, en octubre y en noviembre, algo que no pudimos hacer nunca antes. Pero cuando se va, aunque solo sea la mañana, lo echo en falta.
Tecleo en la buhardilla, toda la casa abierta de par en par, buscando un frescor que no llega. Este bochornoso día estival empieza y termina con la cabeza cargada, como todos. Me muevo despacio, pospongo algunas tareas tediosas y cargantes. No rindo a buen ritmo. Menos mal que tenemos aire acondicionado, aunque no está puesto de continuo y tenemos asumido que estas son las limitaciones de estas fechas.
Llevo una larga trayectoria ya de anotaciones diarias en este verano especial, jajajajaja, seguro que WordPress me felicita.
Se acumulan las cosas que debemos hacer porque por las tardes seguimos amarrados a las visitas hospitalarias. Bueno, más bien JC, pues yo me escabullí el jueves.