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Una presentación en pandemia

Casi quince amigos avisaron que no acudían en el último momento por ómicron, tanto infecciones como cuarentenas o miedos varios. Los días previos a la presentación fueron descorazonadores a ese respecto. Aun así, suspendidas incluso las clases presenciales en la FCPJosé Hierro, fue un bonito acto . Una buena tertulia y la compañía de buenos amigos. Incluso se acercaron algunos a los que no veía desde hacía décadas, y cuatro o cinco antiguas alumnas. Para la que está cayendo, no me puedo quejar.

Seguimos estando en malos momentos para este tipo de actividades.

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Martes alicantino

Otra vez nos hemos venido a ver el mar, aunque por pocas horas. Sólo es una nueva escapada que hacemos con la intención de romper las rutinas y sentir que el tiempo pasa de otra forma. Sin más pretensiones.

El cielo ha estado cubierto todo el día, pero sobre las siete empezó a aclarar. Luego hemos visto la luna subir por el horizonte y por eso esperamos que mañana luzca el sol. Estamos optimistas, pues las predicciones hablan de mejora de temperatura. Ojalá. El caso es que no hace malo, pero se echa en falta el calorcito del sol.

Caminamos muchísimo. Vamos y venimos. A veces es duro subir hasta aquí, aunque, conste que no es una queja: nos viene bien para mantenernos ágiles y en forma.

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Lunes de regreso al aula

En días como hoy siento en los huesos la felicidad de mi jubilación. Después de cincuenta y muchos cursos volviendo a clase después de las navidades, se agradece no tener que hacerlo. Ni como alumna ni como profesora. Antes bien, justo ahora aprovecharemos el hueco para escapar.

Este mes no acudiré al Taller de Proyectos Narrativos, ni a la sesión de la biblioteca. Haré un descanso extraordinario y merecido.

G mejora poco a poco. Va a teletrabajar. JC y yo seguimos felizmente síntomas.

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Día de Reyes complicado

Íbamos a visitar a Ela, pero G dio positivo en antígenos y esta ha sido otra de las fiestas extrañas de las navidades 2021. Solos nuevamente.

Menos mal que tiene síntomas suaves, como de resfriado común. JC y yo hemos guardado unos días de aislamiento por si nos habíamos contagiado, pero parece que no.

En una semana, mi presentación. Ay, ya veremos si es posible y no resulta demasiado deslucida.

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Navidad 2021

Cada año nos sorprende una novedad. El pasado estuvimos solamente la familia nuclear, los tres. Este 2021 ya ni eso. Solos JC y yo. Y no se me ocurre quejarme. Aún puede ser peor.

Quizá comamos los cuatro hoy, como teníamos previsto. O tal vez se vaya todo al traste, como la cena de Nochebuena y sigamos aislados en cada casa. Nochevieja nada de nada. Año Nuevo esperamos que sea posible comer con G.

Llueve. El día está gris. Pero nosotros resistimos con ánimo. Juntos. Feliz Navidad.

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Unas horas en León

Solo una escapada. Sol diurno y frío por la noche. Amigos. Arte. Cultura. Algún capricho fuera de dieta.

JC empieza las vacaciones que no tuvo en verano y que a estas alturas de sexta ola no nos van a dar mucho juego. En fin, para estar juntos y salir de la rutina seguro que sí. No necesitamos mucho más.

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Todo igual

La cercanía de la Navidad es cada vez más agridulce. Aparte de que que este viernes tenemos una reunión con amigos que rompe la monotonía y nos anima, poco nuevo puedo escribir aquí. Bueno, sí, excepto los planes para las fiestas. G cenará con nosotros la Nochebuena y se nos unirá B para la comida de Navidad. A cambio, la Nochevieja se irán ambos con el padre de B. Supongo que comeremos con Ela en Reyes, pero todavía no lo hemos consensuado.

El sábado 11 a las 11, JC y yo nos pusimos la tercera dosis de vacuna. Ahora ha sido Moderna, las dos anteriores AstraZeneca. Y conste que nunca hemos elegido qué marca queríamos, no hubo jamás semejante opción. Lo que sí hemos logrado esta vez fue pedir nosotros la cita e ir juntos el mismo día y la misma hora al hospital de nuestra ciudad. Una ventaja grande, a cinco minutos de casa, aparcando fenomenal y con una organización del proceso muy eficiente.

Finalmente, hoy tengo la sesión mensual del Club de Lectura. Me aburrió Las historias de Marta y Fernando. Bien escrita, eso sí, pero no conectó con mi interés. Otra que no habría terminado si no fuese por la obligación adquirida.

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Altibajos

Enfilo el último tema del curso de Escribir Teatro. Lo he terminado por prurito intelectual, pero tengo que decir que es muy mediocre en la teoría y flojito en las propuestas de escritura. En lo que se refiere a la profe, mejor no perder más el tiempo con ella: un verdadero desastre.

Pero, en fin, me ha servido para abrir brecha. Me gusta mucho el género y me siento dispuestísima a seguir avanzando. Lo que no me parece para mí es la poesía. Confieso mi escasa técnica y leve inclinación. Pero no abandono, porque me hacen bien las actividades. Incluida la obligación de salir de casa y hacer vida social.

En cuanto a B81, he vuelto a pillarle un buen ritmo. Tuve unas semanas de dudas y bloqueos, de hacer y deshacer cual Penélope escribidora. Sin embargo, ahora todo vuelve a fluir 🙂

Y respecto a Nina, el interés por ella que muchos me están mostrando me anima mucho. Así que este apunte, por contraste con el anterior, es optimista.

Seguiremos informando.

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Entre el tedio y la melancolía

El otoño a estas alturas de noviembre es ya muy tristón. G y B tienen sus vacaciones, se aproxima la Navidad con demasiadas (y dolorosas) sillas vacías, además de que la pandemia amenaza con una nueva ola. Somos muchos los vacunados, pero los irresponsables que pasan de todo viven a costa de la inmunidad que ha conseguido la mayoría respetuosa de las normas. Y no contentos con ello, protestan de las restricciones. Como si fuesen manías de los dirigentes. La estulticia del ser humano descorazona.

Sigo con mis tres cursos (algo baja de rendimiento, pero llegando a todo) y con el pestiño de la rehabilitación (constatando que no me recupero como creí que podría). Empiezo a temerme que la tenditinis se quedará y tendré que asumirla como achaque de mi edad y condición.

Sufro también una crisis de tristeza y desesperanza. Una mezcla de miedo (típico de mi estrés postraumático) junto con una fase de angustia existencial. Procuro no sumirme en el abismo, considerarla otra etapa de «noche oscura» como las que ya he vivido (padecido) antes.

Y voy tejiendo una red de posibles presentaciones para NINA. Quizá la COVID_19 dé al traste con todo, pero no se puede poner la venda antes de la herida. Si llega a suceder, ya veremos.

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Novedades

Volví a visitar a la oftalmóloga. Me ha revisado e insiste en que mi proceso es lento y no debería preocuparme. Sigo viendo mal, pero ya he encargado gafas nuevas. Supongo que con ellas mejorará la agudeza y, lo que más necesito, se rebajará el cansancio. Más me vale, porque ahora mismo estoy en pésimas condiciones para leer. Y lo echo de menos.

Cada tarde de lunes a viernes tengo media hora de rehabilitación. No ha quedado más remedio. Mi tendencia a tendinitis de siempre se convirtió en julio en una crisis aguda. Provocada por la actividad física que llevaba de la mano el régimen que empecé entonces. Después de unos meses sin mejoría, me tocó ir al traumatólogo. Un horror.

Algunos médicos, como la endocrina de la que hablaba, aplican el mismo patrón a todos. Y no personalizar los tratamientos pasa factura. Yo dejé el mío por esa lesión innecesaria y porque tampoco me iban bien los suplementos. Así que no adelgacé gran cosa, gasté dinero y energía, y me hice daño. Menudo planazo.

Pues eso, que tengo que salir cada tarde, un tostón, pero no me queda más remedio. Está afectado el supraespinoso, dicen, menudo nombrecito. De momento llevo dos sesiones y me duele menos dormir sobre ese lado, pero la rotación posterior empeora. Me han recetado quince sesiones, aún hay tiempo de recuperar movilidad, supongo. Si no fuera así, tocarían infiltraciones. Cruzo los dedos.

Y ya para reseñar mis aventuras escribidoras, esto es lo que hay: el teatro sigue soso, con una profe desustanciada y de poca implicación. Apenas comentamos un compañero y yo, así que todo resulta anodino, frío y triste.

La profe de la FCPJH se puso un tanto desagradable durante el último encuentro y es bastante mediocre. Sigo más por socializarme que por otra cosa.

Y en narrativa, continúo enfangada con los interrogatorios policiales, aunque empiezo a verles estructura y ritmo. No he avanzado apenas, pero sí he rehecho los tres últimos capítulos varias veces, hasta que más o menos me han parecido aceptables. Espero poder superar ya este bache.