
Las sensaciones de ir apagando fuegos, de que todo hay que resolverlo deprisa, no nos abandonan. Hemos hecho mil actividades y programado otras mil: charlas, presentaciones y la gestión de todo lo que hay que hacer a lo largo del año.
Yo quería un tiempo para descansar y disfrutar de la jubilación, no esta gymcana. Y menos aún quería aguantar a impertinentes e impertinencias, pero va de la mano.
Conste que lo hacemos por militancia. Y por Rodrigo.
Nos queda otro mes aún más cargado, con el 22 aniversario en lontananza y problemas varios.
Pero tenemos prevista otra escapada después. Menos mal.