
Se pasan los días volando con las mil obligaciones de la Aso. Pero, a la vez, he vuelto a dedicarle algún tiempo a mi novela. Nuevo tamaño, nueva maquetación, revisión de la portada. Por fin todo a mi gusto.
De los colaboradores primeros, ni noticia. El maquetador, porque hizo su trabajo. Respecto a la portadista, porque se fue de vacaciones con el asunto a medias, y luego no volví a contactarla. Total, para qué. Tengo las ilustraciones y el permiso para usarlas. No era necesario nada más. Finalmente, creo que ha quedado muy bien. Y eso es lo importante.
La Aso, esa gran ballena que se lo come todo, da igual las horas que le dediques, nunca está ahita. Pero seguimos. Con media plantilla, eso sí, entre bajas, licencias y otras situaciones.
Poco más puedo contar. Que estamos ya a mediados de octubre y yo medio enfangada con la revista, que da mucho trabajo y no sé hasta qué punto merece la pena. A pocos días del Premio, menos mal que organizado por JC. Y así, con buena voluntad, todo sigue adelante.
Hasta la vista. Nos leemos.









