Llevo una larga trayectoria ya de anotaciones diarias en este verano especial, jajajajaja, seguro que WordPress me felicita.
Hoy amanezco cansada. Tras una noche tórrida y una semana agotadora, no me alcanzaron del todo las siete horas de sueño. Anoche estuvimos en un nuevo concierto del grupo de G. Y estuvo muy bien.
Precisamente hemos quedado con él y B, que están de vacaciones, para comer y celebrar mi jubilación. Después iremos al cine y será una jornada completa. Como se irán unos días, también nos servirá de despedida.
Tenemos otra vez una ola de calor. Tanto, que el cerebro no funciona a su máximo rendimiento, no escribo este post con fluidez. Tampoco avanzo en la novela lo que me gustaría.
Qué desastre.
Me culpo, me perdono, me echo una siesta, hago otra cosa… Y me digo a mí misma que no hay prisa, que lo interesante es disfrutar del proceso, no sufrirlo como una obligación más.
Lo peor es la pájara que me hace dudar de que la historia merezca la pena, justo ahora que tiene tantas horas invertidas. Supongo que son los sistemas de autodefensa de mi psique, que inventan razones para que deje de esforzarme.
Los fines de semana no son para eso, sin embargo. Los paso muy feliz con JC y siempre descanso de tareas. Y este que estoy exhausta, mucho más. Ya el lunes, empezará una nueva semana para cultivar mis afanes escribidores con renovado vigor.