Publicado en reflexiones

El tiempo pasa incansable

Esta mañana, sobre las siete, tecleé una entrada que se ha comido el gran monstruo marino. Vuelvo a ello desde la buhardilla, con el pc y usando los nuevos bloques de WordPress. Asuntos como este me obligan a estar al día, por eso no me quejo, porque progreso adecuadamente 😉

Hoy hemos quedado todos sobre las doce para ir a ver coches. No tengo ni idea, ni criterio y lo único que espero es que sea para bien, porque los vehículos son un peligro. Y aquí actúa mi estrés postraumático de nuevo, ¿qué otra cosa se puede hacer?, ¿quedarse en casa llorando? Hay que vivir, y eso ya de por sí es un riesgo. Antes lo hacía en la ignorancia inocente del creerme a salvo, ahora me muevo entre miedos, y ninguna de las dos es buena posición.

Seguimos. Como podemos. Adelante. Hoy no escribiré mucho de mi novela, supongo. Lo que me dé tiempo.