Publicado en reflexiones

Miércoles 16 de octubre

Aquí sigo, muy animada, leyendo el periódico entre las sábanas y disfrutando del tiempo para mí. Qué suerte, madre mía.

Ayer dediqué la mañana a DaVinci, un programa gratuito de edición de vídeo. Apenas rasqué en él, tengo tarea por delante. También hice tomas de prueba con el móvil, me maquillé para comparar y usé a ratos el micrófono nuevo. Con toda esa actividad más una visita al híper y cocinar un poco, se me fueron las horas en un suspiro.

Por la tarde, cuando salía con JC para irnos de compras, se me acercó la vecina del número 2 y me sorprendió con unos comentarios sobre el libro de Rodrigo que me alegraron el día. Me dio las gracias por haberlo escrito y me confesó que con su lectura pudo romper a llorar la muerte de su madre, sucedida once años antes. Luego me aseguró que lo había leído dos veces, y que ahora lo estaba haciendo su hija. Yo le agradecí la confidencia y le conté que a mí también me había ayudado escribirlo. Cosas veredes, amigo Sancho. Eso es algo que nunca hubiera imaginado, antes bien, todo lo contrario, yo pensaba que los vecinos que vinieron a la presentación apenas abrirían el libro, que solo fueron por cumplimiento social. Y mira lo que una se encuentra. Sentí un espaldarazo como escritora. También, la presencia dulce de Rodrigo. Hoy todavía tengo el ánimo muy alto después de esa experiencia.

En un rato vuelvo a costura, intentaré que los marujismos no me bajen la moral. He decidido ir en MetroSur, porque en coche me como demasiados embotellamientos y es tan difícil aparcar que tardo lo mismo o más y encima tengo la angustiosa espada de Damocles de no encontrar sitio a tiempo. Lo de que sea cerca ya ni te cuento. No merece la pena.

Por otra parte, me debo buscar yo sola la vida, pues la profe atiende a lo que le pida, pero no tiene un plan organizado. Así que no debo despistarme, sin querer tampoco llevar un ritmo frenético. Iré encontrando mi estilo.

Son las 7:23, JC se marchó todo guapo, con una de las camisas que compramos ayer. Ha llegado el frío del otoño, ya no se puede ir con manga corta. Dejaré aparcadas ya las sandalias y volveré a mis botitas, y a unas deportivas nuevas que conseguí el sábado y me parecen muy prometedoras en comodidad y aspecto.

Tengo por delante unas horas agradables, otra vez soy consciente de que soy afortunada. Es un lujo poder dedicar mi vida nueva a las cosas que me gustan, así, una tras otra.

Publicado en reflexiones

Martes 15 de octubre

Ayer tuve un día intenso de correcciones, de modo que le di una vuelta completa a la novela. Más que nada podé. También hice muchos cambios de prosodia para evitar cacofonías, incluidas nuevas versiones del nombre de la protagonista.

Hoy me propongo dedicarlo a los asuntos informáticos, aunque debo salir a hacer una compra. Son las 7:20 y ya estoy arreglada y desayunada en la buhardilla, las ventanas de toda la casa abiertas (oscilobatientes) para que se ventile son mi primera domesticidad de hoy. En rato las cerraré, haré la cama y me concentraré en la tarea otro periodo más, hasta la hora de irme al híper.

Así paso los días, y debo decir que me siento muy feliz con mi plan de trabajo.

Publicado en reflexiones

Lunes 14 de octubre (111)

Escribo la fecha cada día y me sorprende lo rápido que pasa el tiempo. Estas entradas me ayudan a entender mi nueva vida, a centrarme y a seguir lúcida y orientada.

Empieza una nueva semana en la que espero alcanzar ya un ritmo agradable de actividades, aunque de momento tengo la sensación de que no alcanzo a todo. Puede que solo sea mi tendencia a estresarme, quizá es que me excedí buscando cosas que hacer, da igual, ahora solo me queda experimentar mi horario y ver si me funciona.

  • Lunes, práctica de escritura y coser
  • Martes, youtuber
  • Miércoles, clase de corte y confección
  • Jueves, photoshop
  • Viernes, proyectos de narrativa
  • Sábado y domingo, variopinteces

No parece un mal plan.

Publicado en reflexiones

Domingo 13 de octubre

Son las siete y media, llevo una hora leyendo las noticias de hoy, con las vergonzantes filtraciones de la sentencia del procés. Escribo la fecha, mediados de mes, y reflexiono: mi primero ya como pensionista, pues septiembre todavía me lo pagó la Comunidad de Madrid. A partir de ahora dependo directamente del Ministerio de Hacienda y de los Presupuestos Generales del Estado.

Paso por delante de mi instituto muchas veces. El viernes, incluso, saludé a unos exalumnos desde el coche. Se me hace raro. Es estupendo e inquietante a la vez. No tengo más obligaciones que las que yo misma me señalo. Por fin puedo dedicar las mañanas a lo que me gusta y las tardes a compartirlas con JC sin necesidad de largas horas de preparación y correcciones. Genial.

Sin embargo, también compruebo que mis compañeros llevan ya un mes de clases y yo todavía no he perfeccionado el uso de mis días. Sigue sin alcanzarme el tiempo para todo. No sé si he sido demasiado ambiciosa al intentar abrir campo en tres ámbitos tan diferentes. Escribo, coso, planeo videos. Tengo días para cada cosa, pero no termino de sentir que lo hago con comodidad.

No me queda más remedio que seguir intentándolo. Es posible que solo sea necesario un periodo más largo de adaptación. Me doy margen hasta Navidad. Luego, volveré a decidir.

Publicado en reflexiones

12 de octubre y 109 días de escritura

Son las siete y media. Ayer fui a mi clase de Narrativa y me pareció interesante. Al menos hablamos de asuntos menos prosaicos que en costura, aunque seamos pocos.

Me temo que alguna de las compañeras anda medio perdida, se nota desconcierto especialmente en las de relato. No sé si por el subgénero o por las características particulares propias de cada una. Habrá que seguir investigando. Mis aportaciones al grupo son técnicas y me hace ilusión poder hablar de según qué cosas, pero visto el nivelillo, creo que debería moderarlas. Jo, qué lástima, cuando por fin estaba en algo interesante.

El profe señala asimismo cuestiones técnicas y ortotipográficas, me gusta. Es más joven que mis hijos, seguramente mi formación filológica y mi experiencia laboral superan las suyas, pero se defiende bien y encuentra cosas interesantes que comentar en cada texto.

Hoy iremos a comer con G y B a nuestro italiano favorito. Haré la reserva en un momento desde la buhardilla. Me quedo un ratito más tecleando entre las sábanas. JC duerme, es demasiado temprano y está oscuro todavía. Se escuchan pájaros y ruido de tráfico de fondo.

Me sorprende constatar que dormimos aún con las ventanas abiertas. La verdad es que hace calor, por el día superamos los 25 grados, algo impensable a estas alturas de octubre, pero que está sucediendo. Llevamos varias semanas de veranillo de San Miguel. Lo peor es que no llueve. ¿Calentamiento global? Toda la pinta.

Publicado en reflexiones

Viernes 11 de octubre

Ayer fui a mi primera clase de Photoshop. El profe es un voluntario setentón con más ánimo que capacidad de palabra, rodeado de un coro de acólitos varones que le siguen desde hace un par de años, trabajando distintas versiones del mismo programa. Solo estamos dos mujeres. El ambiente, al menos por ahora, es de respetuoso silencio. Ah, y hay que llevar un portátil.

En el centro cívico me encontré a Nieves. Tenemos el mismo horario, así que podemos organizamos para alguna actividad conjunta. No debo desaprovechar la oportunidad.

Hoy iré a EdE de nuevo y no sé qué textos de la novela llevar. Anoche todo me pareció absurdo y mal planteado, me daba hasta vergüenza compartirlo. Hoy tengo que darle otra vuelta, espero estar más animada.

Publicado en reflexiones

Jueves 10 de octubre

Ayer volví deprimida de la clase de costura. Las conversaciones de las compañeras sobre realities, incesantes y a gritos, me resultaron insoportables. No hice nada en dos horas más que escuchar asuntos insustanciales, probarme la falda hilvanada y eliminar unos hilos flojos. Volví triste, considerando que el ambiente de una clase matutina de esas características no puede ser muy diferente a eso y que tengo que hacerme a la idea. Pero me cuesta.

Hoy empiezo el curso de Photoshop, una actividad municipal que tampoco creo que tenga un hábitat mucho mejor. Supongo que no será tan femenino, pero no creo que la conversación llegue mucho más allá. Tengo que buscar entre mis iguales, en el Colegio de Licenciados o en el sindicato de Pensionistas de Enseñanza, pero de momento esto es lo que tengo y en los temas que me interesan no hay mucho más.

Llevo tres días haciendo una dieta sencilla y he recuperado el peso de julio, así que fenomenal. Me propongo, no obstante, seguir adelante, a ver si consigo bajar un poco más y consigo ya el perfectamente ideal. Estoy contenta y motivada.

Publicado en reflexiones

Miércoles 9 de octubre

Son las seis y cuarto, me desperté con angustia, y ha vuelto a mi recuerdo que por estas fechas pero en 1984 renuncié a mi trabajo en un cole privado porque acababa de ganar la oposición de agregada de instituto. Supongo que mi subconsciente relaciona ese cambio de lo cotidiano con el actual de mi jubilación.

Dejé un contrato abusivo y precario por el funcionariado, no fue un salto en el vacío. De esa misma manera, no es una locura haber dejado mi plaza en el instituto del barrio, aunque me costara mucho llegar a él. Lo he cambiado por la pensión máxima, por un descanso bien merecido y por la posibilidad de dedicarme a mis aficiones ahora que todavía tengo capacidad y ganas. Sin embargo, me corroe un miedo irracional, como el de entonces, a haber metido la pata hasta el fondo. No resiste el más mínimo análisis lógico, pero está ahí y de vez en cuando me ataca.

Creo que esto vuelve a ser un problema que estrés postraumático: mi mente agiganta los conflictos y cronifica mi dificultad para asimilarlos reviviéndolos de manera obsesiva. Para ello tengo mi parte lógica, menos mal, que me anima a no darles mucho crédito a esas ideas recurrentes. Además, manejo técnicas de relajación capaces de diluirlas.

Por de pronto, en pocas horas me marcharé a la clase de costura. Me toca ir en metro, ya que el coche sigue en el taller (los mecánicos de la Suzuki no se caracterizan por su rapidez) pero incluso eso me ayudará a mantener la mente ocupada, lo mejor para la angustia estúpida, eso ya lo sé por experiencia.

Hoy me pruebo la falda que llevo solo hilvanada. No sé si ponerle forro, ni cinturilla. A ver qué tal con Carmen, la modista que nos enseña. Quiero aprender mucho de patronaje, pero también debo ir comprobando hasta qué punto es aplicable a la práctica. Y si de paso también aprendo o reafirmo técnicas de costura, fenomenal.

Publicado en reflexiones

Martes 8 de octubre

Hoy cumple mi blog 105 días seguidos. No sé hasta dónde llegaré, no tengo más planes que escribir cuando me apetezca.

Ayer rehice el cierre de la novela. Hoy voy a revisarlo todo de nuevo, a ver qué tal me parece ahora. También repasé la falda, que está solo hilvanada, y cociné un arroz negro con chipirones, un pastel de bacalao y unas verduras al horno. Fue una mañana cumplidita.

Por la tarde, sin embargo, se me fue el tiempo en llevar el coche al taller y en caminar hasta el CC El Artesón para comprar una cremallera. Bueno, hice una parada intermedia en la casa de Gonzalo, al que le llevé un trozo del pastel de pescado y al final estuve con él de charleta casi una hora.

Esa vez, además, JC volvió pronto de la reunión de la Aso, así que cenamos enseguida. Yo vuelvo a estar a dieta, después de los días de vacaciones comiendo pan indiscriminadamente. No me mantengo mal, pero debo estar vigilante.

Para hoy mis planes vuelven a ser similares. Y en domesticidades puede ser que avance en la reordenación de la buhardilla. El resto de la semana tengo cursos. Y estoy sin coche, ya veremos cómo me las apaño.

Publicado en reflexiones

Lunes 7 de octubre

Me he despertado demasiado pronto, como suele ser ya mi costumbre, y ando dándole vueltas a mis obligaciones de esta mañana. Lo primero será la novela, luego hacer una compra, y después volveré a la narrativa y/o a la costura. Además, debería incluir alguna limpieza u ordenación, que tengo las domesticidades muy abandonadas, lo sé, pero es que me aburren tanto…

El primer asunto por importancia, aunque sea un tostón, es hacer acopio de comestibles. Y será en mayor cantidad que otros lunes y de manera preventiva, porque llevo el coche al taller por la tarde y no sé cuándo me lo devolverán. Mejor dejar frigo y despensa bien surtidos, por si acaso.

Me hace más ilusión como actividad reescribir el desenlace de la novela con nuevas inspiraciones que me han rondado la cabeza todo el fin de semana. No sé si funcionarán, pero ese es el encanto de la creación. A mí, desde luego, me motivan mucho.

Un poco menos divertida es la tarea de seguir revisando todo lo demás, pero hay que hacerlo y de momento no me he saturado y me siento capaz. Ya le di una vuelta completa el domingo, pero necesita más. Todavía no sé cuántas, pero desde luego aún no me quedo convencida de haber llegado al final.

Y, finalmente, parece que mañana batiré un nuevo récord cuando llegue a 100 días seguidos escribiendo aquí. Aunque la cifra de hoy me resulta más divertida, como de rebajas, y por eso la cito. Son las seis. Enseguida se levantará JC. Voy a echar la última cabezadita.

Publicado en reflexiones

Domingo 6 de octubre

Ayer mis intentos madrugadores de escribir con el móvil se fueron varias veces por un desagüe virtual que no termino de entender pero me afecta de vez en cuando. Por más que actualizaba, no recogía mis añadidos, así que abandoné la calidez del edredón y rehice lo necesario de nuevo con el pc por cuarta o quinta vez.

Era una lucha desagradable, que me frustraba mucho, y cuando terminé todavía me espoleaba un cierto gusanillo ansioso, así que me lancé a escribir un cierre a la novela.

Y por fin la terminé.

No sé si me convence del todo el desenlace, pero he puesto un punto final y es una sensación muy liberadora.

El texto tiene unas 53.000 palabras que ahora tengo que revisar, especialmente esas últimas páginas que no he corregido ni filtrado tanto como las otras. Pero, en fin, hay que revisarlo todo en general. Ya he empezado a corregir los pequeños detalles del principio que es necesario que casen con la trama a la perfección. De hecho voy por la página 75 de un total de 170. Le calculo unas 200 en libro impreso, aunque todo depende también del tamaño de la letra y yo solo sé comparar con el libro de Rodrigo.

Estoy contenta. Ufffffff. Se me ha quitado un gran peso de encima. Ahora toca ya otra tarea, la correctora, de modo que anímicamente me permite abrir campo a novedades. Como mi interés en hacerme youtuber, cosa que me me anda rondando de nuevo con fuerza. Y no es fácil hacer con una cierta calidad. Sigo en ello, no hay prisa.