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Domingo 27 de octubre

«A las tres serán las dos» . Han vuelto a cambiar la hora y nos han regalado una nueva. Qué manía estúpida y cuánto rompe mis ritmos de comida y sueño. Menos mal que ya no tengo obligaciones demasiado estrictas y puedo hacer mejor la transición que en los años precedentes.

Hablando de comida, pienso en las maravillosas viandas de la boda de ayer. Normalmente siempre pasa lo mismo en estas celebraciones, que resulta doloroso dejarse cosas en cada plato, pero es que de verdad me llegó a resultar imposible. Los entrantes del cóctel fueron muchos, deliciosos y variados y como tenía hambre, los probé todos. Cuando por fin nos sentamos a la mesa, realmente ya me sobraba cualquier cosa que se pudiera añadir.

Luego, en casa no fui capaz de cenar más que un yogur, no en vano estuvimos comiendo desde las dos hasta las seis, sin pausa. Sin embargo, ahora mismo, cuando el estómago reclama un desayuno, vuelven a mi cabeza todas las cosas ricas que me dejé. Con lo estupendo que sería poder aprovecharlas y recordar la fiesta al día siguiente. Debería institucionalizarse el táper para estos eventos. Cuestan una pasta gansa y al final se tira mucho sobrante a la basura. Sería una opción mejor que esos regalitos absurdos de recordatorio tan usuales, uno práctico que te puede solucionar la merienda del día siguiente, ¿por qué no? Supongo que las hambrunas de otras épocas nos volvieron absurdos en este sentido y que no se hace y no se ofrece para no parecer muertos de hambre ni ofender a nadie. Hay mucha cuestión de apariencia aquí, me temo. Yo fui incapaz de terminar un solomillo magnífico que no me llevé metido en pan porque no tenía dónde llevármelo, pero ganas tuve.

Y al final, charlando con unos y con otros, con los más amigos en el cóctel, y algo desubicados en la mesa, salvo por Karel y Eléndir, se nos pasó la fiesta. Nos volvimos al atardecer, cuando la nostalgia empezó a atacarnos y nuestra poca afición al baile, el ruido y que la temperatura bajaba nos dieron la puntilla. Es hermoso ver cómo se comprometen nuestros queridos casi hijos, luego nuestros años y pérdidas vitales terminan pasándonos factura. Pero siempre nos merece la pena.

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Sábado 26 de octubre

Otra vez demasiado pronto, las seis, tecleo unas líneas. Me miro en el espejo y compruebo que, menos mal, tengo el pelo todavía bien peinado. Y es que aunque haya dormido no se me estropea, al revés, termina quedando más natural si dejo un día entre medias.

Hoy es la boda de Sandra y Dani. Y veremos en ella a buenos amigos. No sé cuánto aguantaré, me fallan las pilas vitales siempre al final del día, normal, además, con estos madrugones. Pero tampoco espera nadie que nos quedemos hasta el amanecer, nos conocemos de muchos eventos.

Gonzalo y Beatriz se fueron a otro concierto de Los Ilegales, nosotros de fiesta, así todo sigue, con dulce y aparente normalidad. Que dure, por favor.

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Viernes 25 de octubre

Tengo mi Taller de Proyectos Narrativos y luego me paso por la peluquería para estar bien presentable, porque mañana vamos de boda. Así que día completito. Y al siguiente volveremos a ver y dar un abrazo a amigos queridos, algunos en principio de Rodrigo y luego nuestros. Me hace enorme ilusión.

POR LA TARDE. Todo bien en el Taller. Estoy contenta. Ser cinco nada más es un lujo.

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Jueves 24 de octubre

Esta podría ser una mañana más, con un poco de escritura y otro tanto de Photoshop. Pero no.

Hoy sacan de su pirámide a Francisco Franco, 44 años después de su muerte. Es un hecho histórico muy simbólico que me hace pensar en el miedo, la incertidumbre y la pequeña esperanza que tenía yo misma en aquel 1975. Inocente, inconsciente, inexperta y con apenas 16 años también sentía una cierta curiosidad asustadiza por lo que podría pasar después.

No fue fácil. Ni bonito. Ni la estupenda y modélica Transición que nos han contado luego.

Buena prueba de ello es que a estas alturas todavía estuviera el dictador en su mausoleo triunfal y que aún haya tantas resistencias. Porque la derecha se pone de perfil para disimular que le molesta la exhumación, cuando no la critica directamente. Y porque su familia, que no ha devuelto ni un céntimo de todo su latrocinio y hasta ostenta un título nobiliario de tercera generación, ha tenido el descaro de oponerse. Y de presentar batalla legal y mediática. En cualquier otro país de verdad demócrata habría mantenido una actitud mucho más discreta, si no avergonzada, al respecto. Pero es que están acostumbrados al poder impune que heredaron. Y es que todavía tenemos un franquismo residual en demasiados ámbitos.

En este día de hoy sigo revisando el borrador de mi novela, que entre otros tiempos, ficciona algunos hechos de los años 1976-78, especialmente atenta a esta novedad. Porque me obligará a cambiar algunos datos, sí. Pero para nada pesarosa por este trabajo añadido.

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Miércoles 23 de octubre (120 días seguidos)

Hoy tengo patronaje y me apetece poco. Lo cierto es que preferiría continuar con la novela, pero creo que me conviene más cumplir la planificación prevista. Mi tendencia natural es seguir obsesivamente, lo que me termina llevando siempre a un agotamiento – aburrimiento difícil de remontar. Por eso lo evito. A cambio, y es lo malo de esta solución, me toca aceptar que se ralentiza todo en el tiempo. Y yo soy de querer las cosas para ya, y si es posible para ayer; una impaciente, vamos.

Así que esta mañana me toca ir a Leganés en metro (se aparca fatal) y trabajar en los patrones de cuerpo y mangas aunque me motiva poquito y la compañía de las otras costureras es bastante adocenante. Intento animarme con novedades, por ejemplo, qué tal si propongo unas prácticas en toile. Es aburrido tener que proyectarlo yo todo, pero hagamos del defecto virtud. Y pidamos ayuda, a ver qué se le ocurre a la profesora.

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Martes 22 de octubre

Ayer por la tarde fui a una conferencia en el Centro de Poesía JH. Era sobre novela negra, encuadrada en la Semana Negra de Getafe. No estuvo mal. Pero debería haber estado en la presentación del libro de Rosa Maria Artal que también fue ayer tarde, en la FNAC. Me habría encantado, además, poder saludarla. Lo más sorprendente es que esa misma mañana tuve la sensación repentina de que debía escribirle de nuevo mi agradecimiento por su artículo del pasado 11 de marzo sobre el libro de Rodrigo. No tenía un motivo especial, incluso busqué su biografía en Wikipedia por si era su cumpleaños y así tenía una disculpa para hacerlo. Y resulta que no descubrí nada sobre esa presentación, que me habría dado la perfecta posibilidad de conocerla personalmente.

Bien mirado, puedo escribirle un email. La ocasión razonable ya la tengo, mi felicitación. Lo que me impacta, sin embargo, es esa capacidad intuitiva. ¿Tal vez leí algo al respecto, muy por encima en los días anteriores, y lo guardó mi subconsciente? Esa es la la única explicación lógica. Porque la otra, que me emociona y asusta a la vez, es una cierta telepatía, una conexión mental con no sé quién, tal vez ella, que me llegó claramente, aunque no supiera interpretarla bien.

En todo caso, esto viene a corroborar que esas intuiciones no son baladíes y debo seguir aprendiendo a entenderlas e interpretarlas.

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Lunes 21 de octubre

Madre mía, cómo pasa el tiempo. Si siguiera en activo, estaría ya con los primeros exámenes. Me he librado de la tarea más tediosa y que más odio de mi oficio: corregir decenas de papeles que cuentan lo mismo con lamentables variaciones. Me he liberado, por fin tras treinta y ocho años seguidos, centenares de exámenes cada curso, de ese embrutecimiento emocional y cognitivo. Ahora solo reviso mis propios textos. Y eso, puedo asegurarlo, me resulta muchísimo más liviano y emocionante.

Tengo ya preparado el material para la próxima reunión de Narrativa, y sigo avanzando. Estoy rehaciendo las escenas, diálogos o fragmentos que más dudas estilísticas me causan. Creo que el texto mejora con ello y además se homogeiniza el estilo, después de tantos meses de tarea.

He descubierto unos vídeos geniales para avanzar en Photoshop. Me he bebido tres. Y aunque supuestamente es la misma versión del programa que usa el profe, la seis, ya muy pasada, pues es de 2013, descubro que la nuestra es aún más reducida que la YouTube. El canal tiene 45 sesiones de Introducción a Photoshop y me parece que el profe, bueno, mejor, el voluntario nuestro, hará algo parecido, pero con menos labia, a lo largo del año. No me parece mal. El contacto humano, como ya he argumentado en otras ocasiones, es importante para no desfallecer y para resolver dudas.

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Domingo 20 de octubre

Como tantas mañanas, tecleo en la oscuridad tempranera. Son las 6:45. Ya hemos cambiado la dulce y suave colcha de verano por el grueso y recio edredón de invierno. El sistema automático salta a veces y templa la casa, aunque todavía, es lógico, la calefacción no está a pleno funcionamiento.

Ayer no fui nada productiva, me sentía cansada, así que apenas hice una compra por la mañana y dediqué la tarde a ver pelis con JC. Fue una jornada desapacible, menos mal que fuimos a dar nuestro paseo antes de comer, porque después el ambiente no invitaba nada a salir de la casa.

Hoy me despierto más animada y me propongo darle otra vuelta al principio de la novela, después de lo que me han comentado los compañeros.

A ver si esta vez consigo mantener a raya la ansiedad, que ayer me atacó sin tregua y me hizo comer un poco más de lo necesario. Esa va a ser mi próxima batalla. Y muy especialmente después de la boda del próximo día 26. Se nos casan otros amigos del entorno que nos dejó Rodrigo. Ay, qué lindos. Espero que todo salga según sus previsiones y, lo más importante, que les vaya bien a ellos en ese compromiso vital que empiezan.

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Sábado 19 de octubre

Mi actividad favorita es el Taller de Proyectos Narrativos. Disfruto la mañana un montón, no me importa dedicar la mitad del tiempo en ir y venir, porque me merecen la pena las horas que paso allí. Soy perfectamente capaz de escribir sola, pero ese tiempito con otros escribidores, sus textos y sus críticas me llenan de energía positiva.

Avanzo algo más en Photoshop, en especial gracias a los vídeos de YouTube que encuentro y que explican mucho mejor que el profe. Sin embargo, es la presencia humana y lo que aprendo con ese contacto y grupo sencillo lo que me permite entender luego mejor las indicaciones de los youtubers. No me engaño al respecto.

Lo mismo pasa con la costura, aun habiendo miles de páginas y de vídeos, nada sustituye al contacto personal. Aprendo y a la vez consolido un grupo con el que coser, que no es ninguna tontería después de años de hacerlo sola, que ni probarme bien podía.

Finalmente, mis tres días de actividades son mucho más que eso si hablamos de la importancia de no aislarme en casa. Disfruto enormemente de cada mañana. Por supuesto, también de las dos maravillosas que puedo dedicar a lo que me apetece, que normalmente es escribir.

Lo que va más despacio, por contra, es el asunto youtuber. Me falta mucha técnica todavía y me desespero cuando no sé por dónde seguir. Luego me digo ¿es que hay alguna prisa? Y me doy permiso para disfrutar por el camino. Todo llegará.

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Viernes 18 de octubre

Cada mañana me permito el lujo de leer el periódico entre las sábanas, sin prisas. Antes, cuando estaba en activo, podía echarle un vistazo, pero solo hasta las siete y media. Luego tenía que arreglarme, desayunar, dejar la cama hecha… esas cosas cotidianas. Ahora me quedo remoloneando todo lo que me apetezca. A veces salto enseguida de la piltra y estoy ante el ordenador a las siete, otras me quedo arrebujada hasta que JC me llama, sobre las ocho, para contarme que ya llegó al trabajo y empieza su jornada. No me he quedado nunca después de esa hora, pero porque no me apetecía. Si alguna vez es eso lo que me cuadra, así lo haré. Es lo que ahora puedo disfrutar como pensionista. Y lo disfruto, claro que sí.

Ayer tuve mi primera clase de Photoshop. El profe no tiene demasiadas cualidades didácticas, es bastante caótico, pero bueno, como el alumnado es lento y torpe a pesar de estar casi todos repitiendo el mismo curso, no me quedo demasiado atrás.

Dentro de un rato me iré a la Escuela. Es, de momento, mi clase favorita. En esta ocasión no me ha costado elegir textos. A ver si las compañeras no se hacen demasiado pesadas. Jajajajaja, pobre profe.

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Jueves 17 de octubre

Son las cinco y media, hace frío, el otoño llegó para quedarse. Tecleo en el móvil mientras siento que el pijama de manga corta ya no me abriga lo suficiente. De nuevo me he despertado con angustia y demasiado pronto, no sé por qué regresan estas oleadas de ansiedad. Supongo que debería mejorar mi estilo sedentario. Me propongo salir a caminar todos los días, tempranito, que es cuando me apetece y me siento motivada. También debería volver a la meditación. Jo, tengo todo el tiempo del mundo, aparentemente, y sin embargo no me alcanza para todo lo que quiero hacer. Es increíble.

Ayer tuve una mañana de costura interesante y serena. Voy aprendiendo que no es necesario acometer todo con intensidad exagerada. Va contra mi carácter, pero es lo lógico, y más si se exploran tres ámbitos distintos, como estoy haciendo yo. Por de pronto, la falda verde de quillas está ya casi lista, solo le falta el bajo. Volveré al patronaje la próxima semana.

Hoy JC tiene un día complicado, de ocho a seis, y yo también lo tengo lleno. De momento, haré mi primer día efectivo de Photoshop, más gestiones varias y la revisión literaria para mañana.

Paz, ooooommmmm, serenidad, una cosa detrás de otra. JC hace las abluciones mañaneras antes de tiempo, son las seis, para llegar con holgura hoy, que además hay huelga de metro y la circulación estará enloquecida. Ooooommmmm.