Publicado en reflexiones

Viernes 18 de octubre

Cada mañana me permito el lujo de leer el periódico entre las sábanas, sin prisas. Antes, cuando estaba en activo, podía echarle un vistazo, pero solo hasta las siete y media. Luego tenía que arreglarme, desayunar, dejar la cama hecha… esas cosas cotidianas. Ahora me quedo remoloneando todo lo que me apetezca. A veces salto enseguida de la piltra y estoy ante el ordenador a las siete, otras me quedo arrebujada hasta que JC me llama, sobre las ocho, para contarme que ya llegó al trabajo y empieza su jornada. No me he quedado nunca después de esa hora, pero porque no me apetecía. Si alguna vez es eso lo que me cuadra, así lo haré. Es lo que ahora puedo disfrutar como pensionista. Y lo disfruto, claro que sí.

Ayer tuve mi primera clase de Photoshop. El profe no tiene demasiadas cualidades didácticas, es bastante caótico, pero bueno, como el alumnado es lento y torpe a pesar de estar casi todos repitiendo el mismo curso, no me quedo demasiado atrás.

Dentro de un rato me iré a la Escuela. Es, de momento, mi clase favorita. En esta ocasión no me ha costado elegir textos. A ver si las compañeras no se hacen demasiado pesadas. Jajajajaja, pobre profe.