Publicado en reflexiones

Jueves 17 de octubre

Son las cinco y media, hace frío, el otoño llegó para quedarse. Tecleo en el móvil mientras siento que el pijama de manga corta ya no me abriga lo suficiente. De nuevo me he despertado con angustia y demasiado pronto, no sé por qué regresan estas oleadas de ansiedad. Supongo que debería mejorar mi estilo sedentario. Me propongo salir a caminar todos los días, tempranito, que es cuando me apetece y me siento motivada. También debería volver a la meditación. Jo, tengo todo el tiempo del mundo, aparentemente, y sin embargo no me alcanza para todo lo que quiero hacer. Es increíble.

Ayer tuve una mañana de costura interesante y serena. Voy aprendiendo que no es necesario acometer todo con intensidad exagerada. Va contra mi carácter, pero es lo lógico, y más si se exploran tres ámbitos distintos, como estoy haciendo yo. Por de pronto, la falda verde de quillas está ya casi lista, solo le falta el bajo. Volveré al patronaje la próxima semana.

Hoy JC tiene un día complicado, de ocho a seis, y yo también lo tengo lleno. De momento, haré mi primer día efectivo de Photoshop, más gestiones varias y la revisión literaria para mañana.

Paz, ooooommmmm, serenidad, una cosa detrás de otra. JC hace las abluciones mañaneras antes de tiempo, son las seis, para llegar con holgura hoy, que además hay huelga de metro y la circulación estará enloquecida. Ooooommmmm.