Publicado en reflexiones

Sábado 19 de octubre

Mi actividad favorita es el Taller de Proyectos Narrativos. Disfruto la mañana un montón, no me importa dedicar la mitad del tiempo en ir y venir, porque me merecen la pena las horas que paso allí. Soy perfectamente capaz de escribir sola, pero ese tiempito con otros escribidores, sus textos y sus críticas me llenan de energía positiva.

Avanzo algo más en Photoshop, en especial gracias a los vídeos de YouTube que encuentro y que explican mucho mejor que el profe. Sin embargo, es la presencia humana y lo que aprendo con ese contacto y grupo sencillo lo que me permite entender luego mejor las indicaciones de los youtubers. No me engaño al respecto.

Lo mismo pasa con la costura, aun habiendo miles de páginas y de vídeos, nada sustituye al contacto personal. Aprendo y a la vez consolido un grupo con el que coser, que no es ninguna tontería después de años de hacerlo sola, que ni probarme bien podía.

Finalmente, mis tres días de actividades son mucho más que eso si hablamos de la importancia de no aislarme en casa. Disfruto enormemente de cada mañana. Por supuesto, también de las dos maravillosas que puedo dedicar a lo que me apetece, que normalmente es escribir.

Lo que va más despacio, por contra, es el asunto youtuber. Me falta mucha técnica todavía y me desespero cuando no sé por dónde seguir. Luego me digo ¿es que hay alguna prisa? Y me doy permiso para disfrutar por el camino. Todo llegará.