Publicado en reflexiones

Martes 22 de octubre

Ayer por la tarde fui a una conferencia en el Centro de Poesía JH. Era sobre novela negra, encuadrada en la Semana Negra de Getafe. No estuvo mal. Pero debería haber estado en la presentación del libro de Rosa Maria Artal que también fue ayer tarde, en la FNAC. Me habría encantado, además, poder saludarla. Lo más sorprendente es que esa misma mañana tuve la sensación repentina de que debía escribirle de nuevo mi agradecimiento por su artículo del pasado 11 de marzo sobre el libro de Rodrigo. No tenía un motivo especial, incluso busqué su biografía en Wikipedia por si era su cumpleaños y así tenía una disculpa para hacerlo. Y resulta que no descubrí nada sobre esa presentación, que me habría dado la perfecta posibilidad de conocerla personalmente.

Bien mirado, puedo escribirle un email. La ocasión razonable ya la tengo, mi felicitación. Lo que me impacta, sin embargo, es esa capacidad intuitiva. ¿Tal vez leí algo al respecto, muy por encima en los días anteriores, y lo guardó mi subconsciente? Esa es la la única explicación lógica. Porque la otra, que me emociona y asusta a la vez, es una cierta telepatía, una conexión mental con no sé quién, tal vez ella, que me llegó claramente, aunque no supiera interpretarla bien.

En todo caso, esto viene a corroborar que esas intuiciones no son baladíes y debo seguir aprendiendo a entenderlas e interpretarlas.