Publicado en reflexiones

Lunes 21 de octubre

Madre mía, cómo pasa el tiempo. Si siguiera en activo, estaría ya con los primeros exámenes. Me he librado de la tarea más tediosa y que más odio de mi oficio: corregir decenas de papeles que cuentan lo mismo con lamentables variaciones. Me he liberado, por fin tras treinta y ocho años seguidos, centenares de exámenes cada curso, de ese embrutecimiento emocional y cognitivo. Ahora solo reviso mis propios textos. Y eso, puedo asegurarlo, me resulta muchísimo más liviano y emocionante.

Tengo ya preparado el material para la próxima reunión de Narrativa, y sigo avanzando. Estoy rehaciendo las escenas, diálogos o fragmentos que más dudas estilísticas me causan. Creo que el texto mejora con ello y además se homogeiniza el estilo, después de tantos meses de tarea.

He descubierto unos vídeos geniales para avanzar en Photoshop. Me he bebido tres. Y aunque supuestamente es la misma versión del programa que usa el profe, la seis, ya muy pasada, pues es de 2013, descubro que la nuestra es aún más reducida que la YouTube. El canal tiene 45 sesiones de Introducción a Photoshop y me parece que el profe, bueno, mejor, el voluntario nuestro, hará algo parecido, pero con menos labia, a lo largo del año. No me parece mal. El contacto humano, como ya he argumentado en otras ocasiones, es importante para no desfallecer y para resolver dudas.