Publicado en reflexiones

Sábado 26 de octubre

Otra vez demasiado pronto, las seis, tecleo unas líneas. Me miro en el espejo y compruebo que, menos mal, tengo el pelo todavía bien peinado. Y es que aunque haya dormido no se me estropea, al revés, termina quedando más natural si dejo un día entre medias.

Hoy es la boda de Sandra y Dani. Y veremos en ella a buenos amigos. No sé cuánto aguantaré, me fallan las pilas vitales siempre al final del día, normal, además, con estos madrugones. Pero tampoco espera nadie que nos quedemos hasta el amanecer, nos conocemos de muchos eventos.

Gonzalo y Beatriz se fueron a otro concierto de Los Ilegales, nosotros de fiesta, así todo sigue, con dulce y aparente normalidad. Que dure, por favor.