Ayer volví deprimida de la clase de costura. Las conversaciones de las compañeras sobre realities, incesantes y a gritos, me resultaron insoportables. No hice nada en dos horas más que escuchar asuntos insustanciales, probarme la falda hilvanada y eliminar unos hilos flojos. Volví triste, considerando que el ambiente de una clase matutina de esas características no puede ser muy diferente a eso y que tengo que hacerme a la idea. Pero me cuesta.
Hoy empiezo el curso de Photoshop, una actividad municipal que tampoco creo que tenga un hábitat mucho mejor. Supongo que no será tan femenino, pero no creo que la conversación llegue mucho más allá. Tengo que buscar entre mis iguales, en el Colegio de Licenciados o en el sindicato de Pensionistas de Enseñanza, pero de momento esto es lo que tengo y en los temas que me interesan no hay mucho más.
Llevo tres días haciendo una dieta sencilla y he recuperado el peso de julio, así que fenomenal. Me propongo, no obstante, seguir adelante, a ver si consigo bajar un poco más y consigo ya el perfectamente ideal. Estoy contenta y motivada.