Publicado en reflexiones

Viernes 11 de octubre

Ayer fui a mi primera clase de Photoshop. El profe es un voluntario setentón con más ánimo que capacidad de palabra, rodeado de un coro de acólitos varones que le siguen desde hace un par de años, trabajando distintas versiones del mismo programa. Solo estamos dos mujeres. El ambiente, al menos por ahora, es de respetuoso silencio. Ah, y hay que llevar un portátil.

En el centro cívico me encontré a Nieves. Tenemos el mismo horario, así que podemos organizamos para alguna actividad conjunta. No debo desaprovechar la oportunidad.

Hoy iré a EdE de nuevo y no sé qué textos de la novela llevar. Anoche todo me pareció absurdo y mal planteado, me daba hasta vergüenza compartirlo. Hoy tengo que darle otra vuelta, espero estar más animada.