Publicado en reflexiones

12 de octubre y 109 días de escritura

Son las siete y media. Ayer fui a mi clase de Narrativa y me pareció interesante. Al menos hablamos de asuntos menos prosaicos que en costura, aunque seamos pocos.

Me temo que alguna de las compañeras anda medio perdida, se nota desconcierto especialmente en las de relato. No sé si por el subgénero o por las características particulares propias de cada una. Habrá que seguir investigando. Mis aportaciones al grupo son técnicas y me hace ilusión poder hablar de según qué cosas, pero visto el nivelillo, creo que debería moderarlas. Jo, qué lástima, cuando por fin estaba en algo interesante.

El profe señala asimismo cuestiones técnicas y ortotipográficas, me gusta. Es más joven que mis hijos, seguramente mi formación filológica y mi experiencia laboral superan las suyas, pero se defiende bien y encuentra cosas interesantes que comentar en cada texto.

Hoy iremos a comer con G y B a nuestro italiano favorito. Haré la reserva en un momento desde la buhardilla. Me quedo un ratito más tecleando entre las sábanas. JC duerme, es demasiado temprano y está oscuro todavía. Se escuchan pájaros y ruido de tráfico de fondo.

Me sorprende constatar que dormimos aún con las ventanas abiertas. La verdad es que hace calor, por el día superamos los 25 grados, algo impensable a estas alturas de octubre, pero que está sucediendo. Llevamos varias semanas de veranillo de San Miguel. Lo peor es que no llueve. ¿Calentamiento global? Toda la pinta.