Publicado en reflexiones

Domingo 13 de octubre

Son las siete y media, llevo una hora leyendo las noticias de hoy, con las vergonzantes filtraciones de la sentencia del procés. Escribo la fecha, mediados de mes, y reflexiono: mi primero ya como pensionista, pues septiembre todavía me lo pagó la Comunidad de Madrid. A partir de ahora dependo directamente del Ministerio de Hacienda y de los Presupuestos Generales del Estado.

Paso por delante de mi instituto muchas veces. El viernes, incluso, saludé a unos exalumnos desde el coche. Se me hace raro. Es estupendo e inquietante a la vez. No tengo más obligaciones que las que yo misma me señalo. Por fin puedo dedicar las mañanas a lo que me gusta y las tardes a compartirlas con JC sin necesidad de largas horas de preparación y correcciones. Genial.

Sin embargo, también compruebo que mis compañeros llevan ya un mes de clases y yo todavía no he perfeccionado el uso de mis días. Sigue sin alcanzarme el tiempo para todo. No sé si he sido demasiado ambiciosa al intentar abrir campo en tres ámbitos tan diferentes. Escribo, coso, planeo videos. Tengo días para cada cosa, pero no termino de sentir que lo hago con comodidad.

No me queda más remedio que seguir intentándolo. Es posible que solo sea necesario un periodo más largo de adaptación. Me doy margen hasta Navidad. Luego, volveré a decidir.