Hoy cumple mi blog 105 días seguidos. No sé hasta dónde llegaré, no tengo más planes que escribir cuando me apetezca.
Ayer rehice el cierre de la novela. Hoy voy a revisarlo todo de nuevo, a ver qué tal me parece ahora. También repasé la falda, que está solo hilvanada, y cociné un arroz negro con chipirones, un pastel de bacalao y unas verduras al horno. Fue una mañana cumplidita.
Por la tarde, sin embargo, se me fue el tiempo en llevar el coche al taller y en caminar hasta el CC El Artesón para comprar una cremallera. Bueno, hice una parada intermedia en la casa de Gonzalo, al que le llevé un trozo del pastel de pescado y al final estuve con él de charleta casi una hora.
Esa vez, además, JC volvió pronto de la reunión de la Aso, así que cenamos enseguida. Yo vuelvo a estar a dieta, después de los días de vacaciones comiendo pan indiscriminadamente. No me mantengo mal, pero debo estar vigilante.
Para hoy mis planes vuelven a ser similares. Y en domesticidades puede ser que avance en la reordenación de la buhardilla. El resto de la semana tengo cursos. Y estoy sin coche, ya veremos cómo me las apaño.