Publicado en reflexiones

Lunes 7 de octubre

Me he despertado demasiado pronto, como suele ser ya mi costumbre, y ando dándole vueltas a mis obligaciones de esta mañana. Lo primero será la novela, luego hacer una compra, y después volveré a la narrativa y/o a la costura. Además, debería incluir alguna limpieza u ordenación, que tengo las domesticidades muy abandonadas, lo sé, pero es que me aburren tanto…

El primer asunto por importancia, aunque sea un tostón, es hacer acopio de comestibles. Y será en mayor cantidad que otros lunes y de manera preventiva, porque llevo el coche al taller por la tarde y no sé cuándo me lo devolverán. Mejor dejar frigo y despensa bien surtidos, por si acaso.

Me hace más ilusión como actividad reescribir el desenlace de la novela con nuevas inspiraciones que me han rondado la cabeza todo el fin de semana. No sé si funcionarán, pero ese es el encanto de la creación. A mí, desde luego, me motivan mucho.

Un poco menos divertida es la tarea de seguir revisando todo lo demás, pero hay que hacerlo y de momento no me he saturado y me siento capaz. Ya le di una vuelta completa el domingo, pero necesita más. Todavía no sé cuántas, pero desde luego aún no me quedo convencida de haber llegado al final.

Y, finalmente, parece que mañana batiré un nuevo récord cuando llegue a 100 días seguidos escribiendo aquí. Aunque la cifra de hoy me resulta más divertida, como de rebajas, y por eso la cito. Son las seis. Enseguida se levantará JC. Voy a echar la última cabezadita.