Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 11 de abril de 2020

Qué total y absoluta sensación de extrañamiento tengo. Esta mañana siento que más que nunca todo es ajeno y rarísimo. Ufffffff.

Acabo de escribirle a Rodrigo. Son las ocho y media. JC duerme y yo tecleo arropada por el edredón mientras compruebo que hoy también será un día nublado.

Estas breves vacaciones me proponía adelantar materiales escribidores para ir más desahogada en las próximas entregas, pero hasta ahora no he podido. He escrito poco y despacio. Me parece que llevo demasiado tiempo forzando la marcha. Quizá darme un margen podría conseguir mejores resultados. A menudo lo mejor es una ruptura total.

Desde el lunes y mi última vídeo- conferencia apenas he redactado una hoja. Ayer noche, sin embargo, me sentí con renovado vigor. Entonces, me digo, puede que funcione lo de recuperar fuerzas para poder seguir después con más energía. Es un riesgo dejarlo para más adelante y que entonces tampoco me sea fácil, pero hay que intentarlo.

Me animo pensando que otras veces me ha funcionado. Como cuando fuimos a Portugal en septiembre. Entonces me vino fenomenal desconectar del todo. Cuando volvimos a casa había recuperado una nueva lucidez y terminé Nina con soltura y solvencia.

No tengo a mi disposición tantos días de descanso, pero me propongo no forzar mi escritura hasta el lunes. Hoy y mañana solo trabajaré si me apetece. A ver si funciona.

PD: Seguimos bailando. Ya cuatro pasos diferentes y una vuelta decorativa. Jajajajaja.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Viernes Santo de 2020

Son las ocho y media de este diez de abril. El confinamiento amenaza con alargarse hasta mayo, como yo pensaba. Aunque se vaya abriendo de forma gradual, solo hay que fijarse en China o en Italia para comprender que tres meses es lo más probable.

Lo que no imaginaba, sin embargo, es que puede haber más olas del virus hasta que no se dé con la vacuna. Menos mal que los médicos ya van sabiendo cómo actuar con medicamentos para evitar las evoluciones más indeseables.

Estamos en una Semana Santa rarísima, incluso para nosotros, que no solemos salir en estas fechas porque huimos de las multitudes y de los atascos de tráfico. Llueve, además, y los árboles, que ya tienen sus hojas nuevas, las lucen con el brillo del agua.

JC y yo seguimos aprendiendo a bailar boleros con vídeos de YouTube. Ya manejamos tres pasos diferentes, incluso con vuelta decorativa. Es divertido y nos ayuda a mantenernos en forma. Se ha convertido en nuestro plan de después de los aplausos de las ocho.

Finalmente constato que he vuelto a escribir, después de un par de días de descanso y pocas ganas. Me gusta sentirme más libre, sin la presión de una entrega semanal.

Nuevo récord aquí, 290 días seguidos. Qué barbaridad.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Jueves Santo de 2020

Seguimos confinados, así que no se nota si estamos en periodo vacacional. Los dos juntos, JC y yo, exploramos las sensaciones no muy lejanas de vivir la jubilación. Yo ya estoy en ello, a él le quedan tres años y tres meses. Esto de no salir es aburrido, suponemos que ser ambos pensionistas no lo será tanto. Y que en años sucesivos podremos disfrutar de la Semana Santa de otra manera.

Tenemos una novedad en medio de esta monotonía, y es que aprendimos a bailar dos pasos sencillos de bolero. Así, todas las tardes, a las ocho y dos minutos, después de los aplausos, hacemos prácticas con música de Los Panchos. Es una actividad física bastante divertida, que nos cansa y, sobre todo, nos hace reír. Yo tengo que quitarme el jersey e incluso en camiseta sudo lo indecible. Ya llevamos tres días seguidos de bailoteo. Es genial.

Son las siete. Hoy me he lanzado a escribir antes de leer el periódico. Termino contando que ayer me salté la dieta y comí pan. Hoy regreso al buen camino, aunque no se nota demasiado. Estoy engordando. Noto con horror cómo me redondeo. Así que, a comer menos y más cuidadosamente. Qué remedio.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Miércoles 8 de abril de 2020

He dormido fatal. No pude conciliar el sueño hasta las cuatro. Ahora son casi las diez, he dormido cinco horas escasas.

No me había dado cuenta hasta poner la fecha en el post de hoy. He tenido una noche de insomnio en la misma idéntica fecha, hace dieciséis años, en la que Rodrigo vino a decirme que estaba bien.

Vivo un acorchamiento emocional muy fuerte. Ya sé que es mi sistema de defensa particular, por mi dura experiencia previa. Me sorprende que haya sucedido esto y la nueva coincidencia de este 8 de abril. Porque también en un día como el de hoy, hace quince años, murió mi madre. Me sorprende solo intelectualmente, porque tengo los sentimientos embotados.

Espero otra vez, con la máxima esperanza, aunque sin emoción, porque estoy absurdamente roma. Confío porque intuyo su aliento. Quiero creer que desde más allá de los Puertos Grises han sabido hacerme llegar sus mensajes.

El significado último no lo sé. Puede ser que más adelante entienda otros aspectos, nuevos matices. Es posible también, por el contrario, que no tenga más que esta renovada y recurrente casualidad. Pero ya es mucha.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Martes 7 de abril de 2020

Llevo noventa minutos leyendo el periódico. Esa es mi dinámica habitual. Luego escribo estas líneas, me arreglo, desayuno y subo a escribir a la buhardilla.

En los descansos miro el correo, cotilleo un rato en Facebook (que no tengo en el móvil a propósito) o veo vídeos… Y me llega el momento de hacer la comida. No me cunde para más.

Por la tarde veo alguna serie o peli con JC en el salón. Luego hacemos bici, o jugamos Civilization, o sigo escribiendo y moneando por la Red. Anoche incluimos media hora de baile. Los pasos más sencillos de un bolero. Fue divertidísimo. Creo que hoy bailaremos más, a ver si conseguimos interiorizar esos pasos y que nos salgan más naturales.

Debería ir a la compra pero me da pereza. Y un puntito de miedo ansioso. Aún tengo bastante comida, aunque me faltan algunas cosas para la ensalada. Puedo ir mañana o pasado. No corre prisa.

Hace quince días que no salgo a la calle. Y llevo 287 escribiendo en este blog.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Lunes 6 de abril de 2020

Estamos en la Semana Santa y no se nota. Parece que todos los días son iguales. Lo único que rompe la monotonía es que hoy tengo vídeo conferencia del Taller de Proyectos Narrativos. No habrá más hasta el viernes subsiguiente. Así que dispongo de casi dos semanas sin presión alguna. Me apetece mucho, pero reconozco que será también una prueba para mí. Veré si avanzo sola estos días o si pospongo la escritura a los momentos previos a la siguiente cita.

Ayer me entretuve cosiendo mascarillas. Fue divertido. Tengo que variar más mis actividades incluyendo cosas así.

Nada más. Me pesa el encierro aunque las condiciones sean óptimas. Soy consciente de que durará mucho. Nos van contando poco a poco, pero no es difícil darse cuenta de que va para muy largo.

Quizá sería interesante algún curso online más. Lo pensaré. Ahora toca empezar el día.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Domingo 5 de abril de 2020

Ayer murió nuestro amigo AC. Estaba ya muy malito hace un año, cuando su fiel JM acudió a la presentación de la Librería Muga y nos lo contó. Él ha sido también el que nos lo ha comunicado ahora. Me emociona esa amistad tan leal de los dos.

No sé si ha sido el maldito virus que nos cerca o la evolución esperable de sus dolencias. Espero que el tránsito de AC al Otro Lado haya sido tan dulce como era él. Para JC y para mí fue un consuelo conocerle en los primeros y durísimos meses de sufrimiento por Rodrigo. Encontramos allí a M y P, que fueron nuestros compañeros de dolor muchos años. Y hasta mi padre acudió a una quedada de aquellas, que además de parecerle maravillosa le resultó fácil y accesible porque se hizo cerca de su casa. Ay, mi pobre, no nos duró para la siguiente.

AC era muy bueno, tierno, sentimental. Este es el último mensaje que nos mandó en un aniversario del once de marzo. Fue en 2017, luego ya su salud se deterioró y ya casi no se comunicaba.

M y J C, amigos. Parece que fue ayer y ya han pasado tantos años. Permitidme estar hoy a vuestro lado, sentiros muy cerca. Os quiero. Siento mucho lo que pasasteis y seguís pasando. No os sintáis solos, por favor. A vuestro lado, está él. Estoy seguro, Tratad de escucharlo. A vuestro lado, estamos también vuestros amigos. Me gustaría, personalmente, pediros que me permitáis deciros que os quiero y por eso os recuerdo hoy de manera especial. Un fuerte abrazo a los dos, a ti, M, y a ti querido JC.

Hay personas que tocan el corazón y AC era una de ellas. Estará con Rodrigo, velando por nosotros. Nos volveremos a encontrar, amigo.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 4 de abril de 2020

Sigo anotando aquí aunque no se me ocurre demasiado nuevo que contar. Llevo dos días sin hidratos. He vuelto a ser buena y a comer solo verduras y proteínas, y además reduciendo las cantidades. No es una dieta estricta, no quiero bajar mis defensas, pero sí menos irreflexiva. Espero mantener mi propósito. Llevaré la cuenta aquí, en este diario para todo.

Mi novela avanza despacio, repaso mucho, recapacito, encuentro errores, los soluciono… Me agobia algunas veces, parece que se me ha convertido en una obligación cada vez más pesada. Y empiezo a sentir deseos de librarme de ella. Pero no me dejo engañar por la desidia de los confinamientos. Si lo hiciera, entonces, ¿a qué dedicaría mi tiempo? Si esto no me cunde, ¿hay otra cosa en la que ser más eficiente? ¿Existe alguna otra actividad que eche de menos y no hago por culpa de la escritura? Preparar vídeos con presentaciones didácticas, me digo a mí misma. Ya. ¿Seguro? ¿Y por qué ni siquiera lo intento, en qué se me van las horas?

Es lo más llamativo de estos últimos días, que pierdo el tiempo, que cuanto menos hago, menos me apetece. Paso revista a lo que hice ayer para comprobarlo. Hago una lista:

  • Leer el periódico
  • Escribir y mantener las bitácoras
  • Continuar la novela
  • Domesticidades varias
  • Ver unos episodios con JC y charlar con él
  • Escribir otro rato
  • Redes sociales, vídeos
  • Más domesticidades

Cuando compruebo esas acciones, veo que tampoco es que haya desperdiciado el tiempo. Puede ser que ya no sea tan eficaz, pero tampoco es cosa de no permitirme un poco de entretenimiento. Creo que las horas productivas van menguando porque el encierro embrutece. Me temo que es puro instinto intentar distraer la mente, olvidar todo esto que nos pasa, que está ahí, que sabemos que nos asusta y que por eso no lo dejamos salir a la superficie.

Vaya, me parecía no tener nada que contar y me ha salido esta larga reflexión. Qué cosas. Ahí voy. Me lanzo a por un nuevo día.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Viernes 3 de abril de 2020

Casi tres semanas de confinamiento llevamos. Me siento en una situación extraña incluso en casa, el lugar más cotidiano y acogedor. No tengo mucho nuevo que escribir aquí. Continúo mis tareas cotidianas. Lo único diferente es que hago dieta. No es muy estricta, aunque tengo productos para ello, pero sí seria. Este confinamiento puede empeorar mi salud si aumenta mi peso, porque con los kilos me sube la glucosa y la presión arterial.

Y poco más. Amanece soleado como ayer, aunque terminase lloviendo. Hoy tiene pinta de ser parecido. Me daré una vuelta por el jardín, que está precioso, mostrando ya la primavera.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Jueves 2 de abril de 2020

Son casi las nueve. Llevo una hora leyendo el periódico, medio atontada porque ayer me atacó el insomnio y no me dormí hasta las tantas.

Escribo poco, dos o tres caras de folio cada día. Menos mal que se han espaciado las clases. No tengo serenidad, me cuesta. Prefiero entretenerme leyendo, o navegando la web, o viendo vídeos de YouTube.

He decidido volver a la dieta. Sube mi tensión arterial a la vez que mi peso, tengo que bajar ambos. Así que hoy me propongo un día de transición, a ver si puedo, porque emocionalmente también me cuesta mucho. No tenemos dulces de ninguna clase. Los hidratos del pan o las galletas maría. Patatas o arroz procuro no comer. Pero eso no basta. Jopletas.

Hago cinco kilómetros de bici y sigue la lumbalgia. Había llegado a ocho bastante bien, pero mi intento de subir a diez tuvo resultados catastróficos que todavía arrastro.

En fin, voy allá, al nuevo día, que parece soleado y del que solo cuento miserias. Con renovado vigor. Ni un paso atrás.

Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Miércoles 1 de abril de 2020

Qué largo se ha hecho el mes de marzo. Qué tensión por el aniversario, desde febrero, qué cantidad de viajes previos, qué sensaciones de extrañeza por la suspensión de los memoriales y qué parón temporal con el confinamiento.

No constato nada nuevo hoy. Sigue lloviendo, continúan mis dolores articulares y de cabeza, me propongo escribir unas cuantas páginas más, kilómetros de bici, algo de baile y reducir la ingesta de hidratos.

Pobre de mí, ni siquiera es que tome dulces o chuches, solo me paso porque como alguna tostada de pan, de esas secas y tristes de dieta. Aunque ayer, suerte infinita, me permití degustar algo de pan fresco.

Son las ocho. Llevo una hora leyendo el periódico y escribiendo cosas como estas. Me levanto ya. JC se queda un poco más, le viene bien dormir.