Seguimos confinados, así que no se nota si estamos en periodo vacacional. Los dos juntos, JC y yo, exploramos las sensaciones no muy lejanas de vivir la jubilación. Yo ya estoy en ello, a él le quedan tres años y tres meses. Esto de no salir es aburrido, suponemos que ser ambos pensionistas no lo será tanto. Y que en años sucesivos podremos disfrutar de la Semana Santa de otra manera.
Tenemos una novedad en medio de esta monotonía, y es que aprendimos a bailar dos pasos sencillos de bolero. Así, todas las tardes, a las ocho y dos minutos, después de los aplausos, hacemos prácticas con música de Los Panchos. Es una actividad física bastante divertida, que nos cansa y, sobre todo, nos hace reír. Yo tengo que quitarme el jersey e incluso en camiseta sudo lo indecible. Ya llevamos tres días seguidos de bailoteo. Es genial.
Son las siete. Hoy me he lanzado a escribir antes de leer el periódico. Termino contando que ayer me salté la dieta y comí pan. Hoy regreso al buen camino, aunque no se nota demasiado. Estoy engordando. Noto con horror cómo me redondeo. Así que, a comer menos y más cuidadosamente. Qué remedio.