
Ya es verano, aunque no sea azul, como la serie de nuestra infancia. No sopla el viento del oeste que trae el ruido del tráfico, apenas se nota frescor, los pájaros no cantan tan seguido, ha cambiado el ciclo vital.
El lunes abren las piscinas de la urbanización, con ciertas restricciones, que se relajarán a partir del 6 de julio. Y ese va a ser nuestro único extra por vacaciones durante julio y agosto. JC se propone trabajar esos meses, y, en septiembre, ya veremos.
Esperamos que vaya todo bien con la pandemia, que no tengamos repuntes peligrosos: el tiempo lo dirá. Y de acuerdo a eso, habrá que decidir. Como viajamos mucho justo antes del confinamiento, no sentimos necesidad de volver a salir. Al menos ahora mismo. Después de esos dos meses, ya veremos.
Zurea una paloma, chilla un verdecillo, chisporrotea un avión… Y se hace luego un silencio. Qué paz. Son las ocho y trece, he leído el periódico. Disfruto de estos momentos de relajación.
Pero mi mente sigue activa. Y ando dándole vueltas a mis asuntos favoritos, a un posible vídeo de práctica para el canal, o a una nueva escena del proyecto 3.
Siento otra vez a la paloma y el tictac del reloj de la entrada le pone ritmo a estas líneas. Esta entrada hace el número 362. Buenos días.




