Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 13 de junio de 2020

Son las 7:25. Llevo dos horas despierta. Cerré las ventanas y ahora tengo calor. Las abro de nuevo y vuelvo a estos apuntes. Buenos días.

Presenté mi nuevo proyecto narrativo a mis compañeros de escritura y les pareció bien, aun incluso siendo solo un boceto burdo. Se me ocurren más concreciones después de sus propuestas. Y me quedan dos sesiones todavía para testarlas. A ver qué sale.

Sigo comiendo poco y de dieta, pero no solo no bajo de peso, sino que voy aumentando. Muy despacio, pero aumentando. Supongo que es porque no me muevo gran cosa. Me resulta muy frustrante. Tengo que dedicarle tiempo a buscar un buen endocrino, alguien que no sea un gordólogo que solo se dedica a poner dietas de adelgazamiento. Pero estas fechas preveraniegas son malísimas y además quiero evitar los centros sanitarios. Ufffffff. Necesitaría, también, recuperar los chequeos habituales, pero me da grima. Dejaré pasar el verano y en septiembre ya veremos.

Hoy vienen G y B a comer, qué bueno esto de regresar a una cierta normalidad. Y, como los fines de semana previos, elaborar nuevos vídeos para el canal. Sin prisas, porque a estas alturas ya no tengo público estudiantil que lo necesite.