Qué largo se ha hecho el mes de marzo. Qué tensión por el aniversario, desde febrero, qué cantidad de viajes previos, qué sensaciones de extrañeza por la suspensión de los memoriales y qué parón temporal con el confinamiento.
No constato nada nuevo hoy. Sigue lloviendo, continúan mis dolores articulares y de cabeza, me propongo escribir unas cuantas páginas más, kilómetros de bici, algo de baile y reducir la ingesta de hidratos.
Pobre de mí, ni siquiera es que tome dulces o chuches, solo me paso porque como alguna tostada de pan, de esas secas y tristes de dieta. Aunque ayer, suerte infinita, me permití degustar algo de pan fresco.
Son las ocho. Llevo una hora leyendo el periódico y escribiendo cosas como estas. Me levanto ya. JC se queda un poco más, le viene bien dormir.