Publicado en reflexiones

Miércoles 18 de diciembre de 2019

Esto de escribir la fecha es fundamental. Así me doy cuenta de que hoy es el santo de mi hermana. Sigo creyendo muy necesario ser consciente del día en el que vivo. Le pongo un WhatsApp y vuelvo.

Ya estoy de regreso. Lumbalgia aparte, volveré al abrigo en un rato. Luego me iré al centro comercial a comprar un par de cosas y a darme un paseo a cubierto. Han abierto un nuevo supermercado, le echaré un vistazo.

Y poco más. Seguir sopesando tramas para mi nueva novela.

Publicado en reflexiones

Martes 17 de diciembre de 2019

Hoy me he despertado más tarde, sobre las siete, y apenas he terminado de leer las noticias me voy a la compra. Deprisa. Antes de que se ponga el supermercado a tope. Pero por qué me agito tanto, no es necesario. Me digo que no debo estresarme, pero es difícil luchar contra esa tendencia, ya Rodrigo me recomendaba aquello de «madre, no seas agobiosa». Desde que no está, mi ansiedad se ha multiplicado exponencialmente.

Luego coseré el forro polar, a ver qué tal queda dentro del abrigo. Y escribiré un ratito. Y se me habrá ido la mañana.

ACTUALIZACIÓN: no puedo coser muchos minutos seguidos sin que se me cargue la espalda. Con varios descansos se me han pasado las horas sin avances significativos. Y ya ni cuento cuando tuve que descoser una parte. Menos mal que al menos tengo cortado el forro. También es mala suerte que se me rebele la técnica, pero es lo que sucede: con tantos pelillos del polar se bloquea la máquina de coser a cada rato. Un desastre por el que voy aún más despacio. Obra escurialense, para variar.

Publicado en reflexiones

Lunes 16 de diciembre

Son las siete. JC se ha marchado al trabajo y yo he leído las noticias más interesantes todavía arrebujada bajo el edredón. Tengo EdE, unos relatos y un proyecto de libro con ellos. Y también ideas para una nueva novela.

Respecto a la primera, me estoy dando un margen para las correcciones. A ver qué dicen mis lectores cero. N ya contestó y hay coincidencias con la lectora profesional. Aunque constato que la opinión que más me ayuda es esta última, y que fue buena idea encargarla. De momento, entonces, seguirá todo en espera, por ver qué me cuentan los demás y porque necesito espacio y perspectiva para retomarla.

Ahora que he mejorado la lumbalgia, podré volver al abrigo de G. Se me ha añadido nueva tarea: cambiar el forro del que fue de mi padre y ahora lleva él. Está muy desgastado y roto. Yo solo pretendía sacar dimensiones para un segundo abrigo, cruzado esta vez, pero las circunstancias mandan. Lo desmontaré, sacaré los patrones para un forro nuevo, y de paso, también las medidas necesarias. Tengo unos patrones comprados pero no de su talla. Juntando todos los datos, creo que lo conseguiré.

Y la Navidad ahí cerca. Evito incluso pensar en ella. No necesito descanso de un trabajo que ya no ejerzo, pero a JC sí le vendrá estupendamente para recomponerse del estrés. Y poder disfrutar de unos días juntos sin obligaciones es un regalo que siempre nos encanta y disfrutaremos mucho.

Este año, además, compartiremos un tiempo más largo que otras veces, el plus de los días de vacaciones que pretendíamos haber hecho en noviembre con los chicos. El rápido deterioro de J nos llevó a la anulación de los vuelos y de la estancia.

Ni fuimos a Venecia, ni el seguro de los billetes de avión ha terminado cubriendo todos los gastos, no es asunto tan sencillo. Pero, bueno, al menos algo nos devolverá, después de una montaña de papeleo, eso sí. Lo peor es la razón que provocó que no pudiéramos salir y para esa no hay remedio. Ojalá todo pudiera resolverse con un poco de burocracia.

Llevo casi cuarenta minutos escribiendo en el móvil. Ya me preparo. No me voy hasta dentro de dos horas, puedo hacerlo todo con tranquilidad. En breve me llamará JC, en cuanto llegue al trabajo. Espero que hoy sea un buen día para todos.

Publicado en reflexiones

Domingo 15 de diciembre de 2019

Apenas quedan dos semanas de este año. Creí que el tiempo se ralentizaría al jubilarme, pero no, justo al revés, vuela enloquecido. Y la proximidad de unos días de vacaciones tampoco me motiva como el año pasado, por ejemplo, cuando me caía de cansancio y las necesitaba para sobrevivir al estrés laboral. Ahora todo toma unas dimensiones y perspectivas diferentes. Tengo que seguir reflexionando sobre eso.

Son las siete. Releo textos de ayer y compruebo que medio dormida no estoy lo suficientemente lúcida. Hago arreglos de estilo. Luego me planteo lo que toca para hoy. Unos colores en el pelo, un buen baño, un poco de lectura, y llegará G. Pasaremos la mañana con él. Puede incluso que comamos juntos. Y por la tarde, una peli, un tanto de escritura para mi clase extra de mañana y no habrá tiempo para más.

173 entradas seguidas contando a diario. Sigo porque todavía tengo cosas que decir. No sé hasta cuándo. ¿Acaso importa?

Publicado en reflexiones

Sábado 14 de diciembre

Ayer tardé siglos en ir y venir, había huelgas de transporte, además de que cundió poco la clase porque mis compañeras no llevaban textos suficientes. Fue raro.

Y ya muchísimo más cuando a la vuelta, en metro, descubrí un mensaje de mi editora que me impresionó doblemente. Primero, porque corroboraba un anuncio previo de Rodrigo. Jolines, se hacía real. Y no tenía yo por qué haberlo imaginado. Era demasiado pronto. No esperaba nada antes de enero. Qué fuerte.

Esto me decía P, mi editora: Te adjunto el informe de lectura de tu novela. Me informan de que como es favorable, se lo han enviado a nuestros editores de ficción para que lo analicen. Mucha suerte. Besos.

Yo solo quería ese informe de lectura como instrumento para ver qué cosas necesitan arreglo en la novela. No pretendía que pasaran a leerla en la editorial, así, sin corregir lo que el informe propone. Qué vergüenza, madre mía, que lo verán sin mejorar. No creo que les interese.

Pero, En fin, lo arreglaré, sea como sea, lo quieran o no. Mi idea era presentarme al premio de novela negra de Getafe. Ahora, sin embargo, esperaré a lo que me digan. Eso sí, con una dosis alta de autoestima. No creo que lo editen, pero el mero hecho de haber pasado ese filtro es un espaldarazo para mi labor de escritura, para confirmar que fue una buena decisión jubilarme y dedicar tiempo a escribir.

Publicado en reflexiones

Viernes 13 de diciembre de 2019

De pronto me doy cuenta de que ya casi no queda año y escribo sus dígitos de dos mil diecinueve. Tecleo en la buhardilla, con el aire acondicionado porque hace frío, mientras pienso en prepararme para ir a mi ya única clase, la de Proyectos Narrativos de EdE. Estas dos semanas han sido tranquilas, sin salir a costura o a PhotoShop, aunque la próxima y última no no será tanto porque recuperamos el viernes perdido por el puente y me acercaré el 16 y el 20.

Mantengo todavía dolores de espalda e ingesta de ibuprofeno, pero se van calmando, y en cuanto a mi estado general, me asusta el posible deterioro de mis capacidades orales, porque ya no tengo que hablar durante horas cada día. ¿Me estaré volviendo menos ágil en la dicción y en encontrar la palabra apropiada para cada contexto? Me consuelo pensando que al menos escribo, y que eso también es un esfuerzo lingüístico importante.

Apunto, por último, una reflexión sobre la enfermedad repentina y rápida de J y su muerte inesperada. Es que nos ha puesto delante de las nuestras con una crudeza terrible. Luego el estrés postraumático hace el resto. Y vuelve el miedo a perder a JC y a G y a quedarme sola en el mundo. Además, se suma una aprensión subterránea por mi propio final que puede estar tan a la vuelta de la esquina como el suyo. ¿Quién podía haber imaginado en las últimas navidades que no llegaría a estas? Así nos está pasando ya demasiadas veces para no estar prevenidos.

Publicado en reflexiones

Jueves 12 de diciembre

Ayer estuve cosiendo unas horas y se acentuó mi dolor de espalda. Esta mañana debería comprobarlo dedicándome en exclusiva a escribir. Pero no sé, estoy tardando mucho con el abrigo, y tengo el segundo bolsillo a medias. Al menos sería prudente terminarlo.

Revisaré los cuentos para mañana, redactaré mi artículo de los viernes y poco más. Ayer salí a Correos y a caminar, hoy, ya veremos. Mi peso fluctúa dos kilos arriba y abajo, no sé a qué atenerme. Supongo que los antiinflamatorios retienen líquidos. No estoy a dieta estricta, pero sigo cuidando mucho lo que como y es bastante deprimente mi tendencia a ir acumulando. Si sigo así terminaré volviendo a la cifra de salida, qué tostón.

He vuelto a jugar a Civilization II, me entretiene y desestresa cada noche, gracias al portátil de mi padre, con su antiguo XP y su ventilador siempre sonando. Quince años tiene el pobre aparatejo, pero me sirve todavía, y tiene un perfil con su nombre, sus cosas y una foto de mamá y él como pantalla.

Ya pronto Navidad y demasiadas sillas vacías.

Publicado en reflexiones

Miércoles 11 de diciembre

Hoy toca costura y sigue sin apetecerme ir a la clase. Cuarenta y cinco minutos me cuesta llegar, una paliza de MetroSur, porque si voy en coche no puedo aparcar cerca. Y solo de pensar en ir cargada con el peso del abrigo y mi espalda contracturada me agobio. Estuve viendo vídeos de cómo hacer los bolsillos y a eso me voy a aferrar. Y a ver si consigo que no se enconen las contracturas, que coser me carga mucho.

Al final, entonces, si dejo costura y Photoshop, solo tengo los viernes en EdE. Me pregunto si será suficiente. Tampoco pasa nada, si más adelante necesito más actividades, puedo apuntarme a otras. Creo que se me fue la mano al programar tres. Con dos habría sido bastante. Pero ya que salían quise probar. No es un drama constatar que no me gustan y cambiarlas por otra cosa.

Creo que prefiero dedicar mi tiempo a YouTube y a la escritura. De momento, más que suficiente.

Publicado en reflexiones

Martes 10 de diciembre

Después de cuatro días juntos a todas horas, me cuesta separarme de JC esta mañana. Son las siete. Me propongo coser, pero todavía está desapacible y me quedo en la cama, arropadita, un poco más. Ahora que puedo, que no tengo obligación de irme al trabajo.

Ayer estuvimos con R toda la mañana, paseando el centro, y hasta buscamos el libro de Rodrigo en la librería donde hice la presentación. Todavía les quedaba un ejemplar. Me resultaba raro y cuando R comentó que era curioso ir a comprar un libro con la autora al lado, yo me moría de vergüenza. Conté una anécdota parecida y tonta para evitar que siguiera la conversación por esos derroteros.

Qué poquito queda para la Navidad. Dos semanas escasas. Esta de cuatro días en la que estamos y la siguiente. Vuelve a ser extraña y muy ajena. A ver cómo se siente Ela y cómo solventamos la Nochebuena con una ausencia más. Mira que J iba a su aire, que se aislaba y a menudo ni se le veía, pero la casa ahora se ha vuelto enorme y solitaria para ella.

Publicado en reflexiones

Lunes 9 de diciembre

Son las seis y media, he dormido profundamente pero poco. Llevo varios días con antiinflamatorios y sin caminar, intentando que se calmase una lumbalgia persistente e incómoda. Sé que la poca actividad física acrecienta mis despertares tempranos, no es la primera vez que sucede. Sin obligaciones laborales, no tendrá mayor importancia que sentirme más somnolienta por la tarde. Eso sí, debería evitar una siesta o entraré en el círculo vicioso de intercambio de horas vespertinas por nocturnas.

Hoy es lunes festivo por traslado del día de ayer. JC y yo hemos quedado en Madrid con R que, como todos los años, ha venido desde Cádiz a pasar con su madre el día de su santo. Nos daremos con él una vuelta navideña por el centro. Espero que no esté totalmente tomado por los turistas y compradores compulsivos que suelen poblar la ciudad en estas fechas. Ya veremos. Algunas calles se ponen realmente intransitables.

Mañana me propongo descoser los errores del abrigo para llevarlo a clase el miércoles. Necesito que me ayuden con los bolsillos, el cuello y la sapiencia general que me pueda ser aplicable. No estoy muy por la labor de seguir con las clases en enero. Mi afán de aprendizaje no se cumple, no hay más método que el que yo imponga y me falta motivación para coser trapitos, que es lo que realmente se hace.

Para el jueves tengo prevista tarea de escritura, alternando con grabaciones con la webcam. No manejo la edición de vídeo, pero JC sí y se ha ofrecido a ayudarme, así que ya no me siento paralizada por la inmensidad de mi inoperancia y puedo lanzarme. A ver qué sale. Miedo me da.

El Photoshop, sin embargo, me temo que no voy a continuarlo. Me aburre el voluntario, que cree lucirse mal-explicando durante toda la clase. Me falta práctica, con él no se hace, y a mí no me alcanzan ni el tiempo ni el interés para hacerlo por mi cuenta.

Vamos, que me había apuntado a tres actividades y voy a dejar dos. Un desastre. Esta semana de libertad que me di me han hecho sentirme liberada. Y, jolines, no tengo por qué imponerme tanta presión. Lo que realmente me gusta es escribir. Y ya solo el intento de YouTube y la escritura son suficiente tarea.

Publicado en reflexiones

Domingo 8 de diciembre

Dos días de puente nos quedan todavía. No hemos salido fuera, pero están cundiendo. El viernes hicimos una gran limpieza, ayer comimos con G y B. Cosas sencillas pero no muy comunes que rompen la rutina y cargan el tiempo de valores nuevos. Qué curioso.

Tengo ya organizada la casa, a falta de enormes limpiezas de armarios, cocina y sótano, que son asuntos mayores que acometer en otros ataques de eficacia. Sin prisas. Irá saliendo poco a poco.

Hoy pretendo coser (y descoser bolsillo y tirillas del cuello), pues el abrigo se ha quedado en un rincón por toda esta fiebre organizadora. Confieso, además, que he dedicado tiempo a leer y al portátil viejito de mi papá, que todavía funciona y me ha permitido jugar a mi querido Civilization II.

Estuve bastante enganchada a la serie Peaky Blinders, pero la última temporada me ha dejado fría. No he conseguido entrar en la historia, la trama me pareció inverosímil y me ha podido la decepción. Creo que de momento tengo suficiente con un episodio diario de Siete vidas, justo antes de dormir. Anoto mi intención de escribir sobre la cantidad de tiempo que dedicamos a ver series solo para recordarme a mí misma un artículo al respecto. Aquí o en mi página de autora.