Publicado en reflexiones

Domingo 15 de diciembre de 2019

Apenas quedan dos semanas de este año. Creí que el tiempo se ralentizaría al jubilarme, pero no, justo al revés, vuela enloquecido. Y la proximidad de unos días de vacaciones tampoco me motiva como el año pasado, por ejemplo, cuando me caía de cansancio y las necesitaba para sobrevivir al estrés laboral. Ahora todo toma unas dimensiones y perspectivas diferentes. Tengo que seguir reflexionando sobre eso.

Son las siete. Releo textos de ayer y compruebo que medio dormida no estoy lo suficientemente lúcida. Hago arreglos de estilo. Luego me planteo lo que toca para hoy. Unos colores en el pelo, un buen baño, un poco de lectura, y llegará G. Pasaremos la mañana con él. Puede incluso que comamos juntos. Y por la tarde, una peli, un tanto de escritura para mi clase extra de mañana y no habrá tiempo para más.

173 entradas seguidas contando a diario. Sigo porque todavía tengo cosas que decir. No sé hasta cuándo. ¿Acaso importa?