Publicado en reflexiones

Domingo 8 de diciembre

Dos días de puente nos quedan todavía. No hemos salido fuera, pero están cundiendo. El viernes hicimos una gran limpieza, ayer comimos con G y B. Cosas sencillas pero no muy comunes que rompen la rutina y cargan el tiempo de valores nuevos. Qué curioso.

Tengo ya organizada la casa, a falta de enormes limpiezas de armarios, cocina y sótano, que son asuntos mayores que acometer en otros ataques de eficacia. Sin prisas. Irá saliendo poco a poco.

Hoy pretendo coser (y descoser bolsillo y tirillas del cuello), pues el abrigo se ha quedado en un rincón por toda esta fiebre organizadora. Confieso, además, que he dedicado tiempo a leer y al portátil viejito de mi papá, que todavía funciona y me ha permitido jugar a mi querido Civilization II.

Estuve bastante enganchada a la serie Peaky Blinders, pero la última temporada me ha dejado fría. No he conseguido entrar en la historia, la trama me pareció inverosímil y me ha podido la decepción. Creo que de momento tengo suficiente con un episodio diario de Siete vidas, justo antes de dormir. Anoto mi intención de escribir sobre la cantidad de tiempo que dedicamos a ver series solo para recordarme a mí misma un artículo al respecto. Aquí o en mi página de autora.