Como hace tres años,pero con la sensación subjetiva de que han pasado cinco o seis, escribo desde muy cerca de esa «escalerona» de la imagen que precede a estas líneas.
Llevamos aquí desde el domingo, regresamos a casa mañana mismo, han sido días de asueto, emociones y gentío. Todo bien, no obstante.
Hoy nos acercamos a Oviedo para comer con Moncho y Cristina. Se nota la ola de calor incluso en estas latitudes, me temo que en unas horas nos aplastarán los más de cuarenta grados de Madrid, pero es lo que nos viene tocando con el calentamiento global que algunos se empeñan en negar incluso en estas circunstancias.
Escribo desde la tablet, sin posibilidades de subir imágenes nuevas. Esperaré a hacerlo desde casa en un par de días. La presentación salió genial.
Hoy tengo que dar una charla que me apetece muy poquito. Dentro de ocho días, llega la presentación en la Semana Negra y todavía estoy floja de ánimo. Escribo los últimos capítulos de B81 muy lenta, con agobio y pocas ganas, en fin, lo esperable en esta crisis de final de curso. Además hace calor y estoy recluida todo el tiempo, con escaso contacto humano.
No anoto aquí desde hace mucho y no tengo más disculpa que la de estar pasando una racha de cansancio físico y emocional. La he ido curando con reposo, leyendo y viendo pelis, y dosis pequeñas de ashwagandha. Y creo que, por fin, tras unas semanitas duras, ya voy mejor. Espero que las próximas vacaciones sean provechosas y curativas.
Y resulta que entre mis visionados de series, he descubierto los k-dramas de Netflix. Hay mucha morralla, como en todo, pero algunos me están pareciendo interesantes. En primer lugar, por sus curiosos tópicos. En segundo, por la maestría con que manejan los puntos de giro, que incluso a mí, que soy tambor de marina, me enganchan y sorprenden.
Confieso que me he reído con algunos y que he llenado los malos momentos con otros. Es verdad que los me parecieron mediocres los dejé a medias y que, en general, son lentos y suaves, así que también estupendos para dormir o echarse cabezaditas. También, que uno de ellos llegó a fascinarme muchísimo y me enganché a sus personajes, banda sonora y melodrama.
Tampoco soy una experta, ni lo intento. Lo peor, los doblajes con acento y vocabulario mexicanos, que a menudo me sacan de situación. Aunque no me quejo, pues oírlos en coreano leyendo subtitulos es bastante más trabajoso. Lo he hecho a ratos y resulta agotador.
Hubo un tiempo en que escribía aquí a diario. Ahora no se me ocurre qué contar. Los días pasan rapidísimo y apenas me alcanzan para solventar lo más preciso.
No me agobio. Llegarán otros diferentes. Mientras tanto, soportamos la ola de calor y sacamos adelante trabajo extra. A ver si nos da para dejarlo todo resuelto antes de irnos a Asturias. Y si no es posible, pues tampoco se hunde el mundo.
Puedo anotar que me gusta conducir a Felino, que al ser un híbrido nos lo podemos llevar al centro y que lo estamos disfrutando los dos, JC y yo.
También que el bochorno es agotador, pero todavía podemos con él, que ya casi nadie lleva mascarillas en interiores y que nosotros sí, aunque con mucha gente sin ella la efectividad es bastante pobre.
Poco más. Simples apuntes para fijar fechas y sucesos. Hasta luego.
Club de Lectura acabado y último libro, Limónov, pesadísimo, por fin devuelto. La experiencia este curso ha sido decepcionante, con coordinador impertinente y machista incluido. Impresentables el tipo y casi todas las lecturas elegidas por él. No pierdo el tiempo haciéndole más crítica.
Con mi cansancio visual leo poco en papel, aunque sí reviso las redes y bastantes noticias de los periódicos digitales. Avanzo en B81 más lenta y trabajosamente de lo que me gustaría. Vale que en medio de una ola de calor, estrés y mucha incomodidad anímica no es fácil, pero es que llevo así un mes. Hoy amanezco, menos mal, con ideas nuevas y ganas de reintentarlo. Aprovecharé la oportunidad, pues ya queda poco para acabar el manuscrito. La fase posterior, de revisiones me apetece más, mira tú qué cosas.
Me planteo que quizá debería hacer paseos matutinos, visitas piscineras y nuevo intento de dieta adelgazante, (cuidando el cuerpo se fortalece el espíritu). Al menos estas próximas semanas, antes de irnos a Gijón, me digo.
Y después me pongo mas contenta, porque vamos a volver a Asturias y, además, a la Semana Negra.
Se me pasan los días no sé muy bien cómo. Voy resolviendo flecos por aquí y por allá, leo un poco, escribo aún menos, reviso bastante, hago domesticidades y se me escapan las horas sin sentir.
En el Jerte esutvimos muy bien. Quizá comimos en exceso, porque el buffet era súper-atractivo. Vimos a la familia. Vimos a M.T. Recolectamos cerezas. Todo estupendo.
Aquí, de vuelta, el finde trabajamos un poco de jardín y fuimos a ver a G. que sigue su recuperación despacito, y ya lleva diez sesiones de fisioterapia. El lunes, notario por la mañana y más trámites por la tarde. El martes pegada al PC resolviendo también. Hoy, banco, compra, y consultas sobre la actualización PHP de mis páginas.
Entre medias, buscar descansitos para mis ojos y conducir el coche nuevo (que se acerca a cumplir un mes y me encanta). Un no parar de cosas pequeñas, que no parecen grandes tareas, que entretienen el tiempo un poco a lo tonto.
Y la ansiedad un tanto activada de nuevo, mecachis. Duermo poco y mal, pero la voy domeñando.
Estamos en otra escapada corta para recuperar energía vital. Hemos comido estupendamente y el balneario nos ha dejado agotados pero como nuevos. Vamos a cenar enseguida. Mañana veremos a familia, pasado a unos amigos. Poco tiempo aunque bien aprovechado. Espero volver con las pilas nuevas. Y a ver si le doy un buen empujón a la última lectura del Club, que está vez es muy larga.
Sigo con cansancio visual, haciendo paradas de vez en cuando. He retomado B81. Me siento más suelta con Felino, después de un incidente sin mayores complicaciones (pinchazo y grua porque ya no hay rueda de respuesto) y casi 200 kilómetros ya.
G sigue mejorando, se nota que es joven. Le lleva B al Fisio cada vez que puede, en otras ocasiones lo hago yo. JC enfrenta su último año de trabajo antes de jubilarse, quedan pocas semanas de clases en la FCPJHierro y solo una sesión del Club de Lectura de la Biblioteca.
Al nuevo coche le va mucho el nombre «Felino» porque es ágil, suave y siencioso como un gato gris
Despúes de dos semanas pendientes de G, vuelvo a escribir en las redes sociales, a continuar mi novela y a actualizar la bitácora de autora. Ha sido un tiempo bien empleado, por supuesto.
Ahí subo una foto con Felino a la puerta de casa. Solo lo he llevado en tres ocasiones, por la zona, pero ya puedo asegurar que la conducción es comodísima. Por otro lado, nos han dicho que a Gordito todavía no lo van a achatarrar, así que contentos por que le den una segunda oportunidad. Imaginamos que campera.
Junto al parque, en la rotondixEn el centro comercial
Hoy G puede ir volviendo a la normalidad, ya no requiere continuo acompañamiento. Todavía necesita muletas, pero puede caminar bastante. Y debe hacer rehabilitación para recuperarse de la rigidez adquirida. Eso significa que ya no pasaré con él las siguientes mañanas.
Tampoco fueron muchas, realmente solo tres. De martes a jueves. Y las disfrutamos juntos charlando y viendo pelis. Estuvo bien, fue un regalo inesperado. Me alegra mucho estar tan cerca y poder ayudarnos así.
Hoy volvemos a la rutina de antes con una novedad. Coche nuevo. Cambiamos a Gordito por un SUV híbrido y automático. Me tocará reaprender a conducirlo, después de 18 años de diésel 4×4. De momento, a falta de la primera impresión visual, pensaba llamarle Felino. Iré contando
Me da penita, nostalgia del paso del tiempo que ese coche marca, de los seres queridos que lo conocieron y no están, de los eventos frikis a los que viajamos con él, de las aventuras que corrimos juntos. Echaré en falta ir tan arriba, tan alto, ver tan lejos desde la atalaya de su silla de conductor de trailer. Voy a añorar su color, la personalidad extrema de su ya vieja y gastada carrocería, la palanca de cambios y la reductora, la rueda extra colgada en el portón trasero, y el frontal que le da ese porte de gafas tan de la familia.
Tonterías, nostalgia tonta. En breve escribiré sobre las novedades de Felino, seguramente.
Son las 4:38 y hoy es mi cumpleaños. Escribo desde la tableta, en medio de la oscuridad y silencio de la noche.
Creo que estoy un poco alterada por la situación de G. No es que vaya mal, ya ha destapado la rodilla, como indicó el médico, y tiene buena pinta. Simplemente es que tengo que adaptarme a esta nueva rutina. Y además, por el estrés postraumático que siempre nos acompaña, el miedo subterráneo se ha reactivado. Costará hacerlo retroceder. Supongo que irá cediendo. Menos mal que tenemos un spa programado para dentro de tres semanas que nos ayudará mucho en ese sentido.
Anoche, poco antes de dormir, me pareció sentir a mi madre. Y a mi padre luego. Solo unos instantes. Hacía mucho que no notaba a los que nos faltan, pero con la cirugía de G les pedí ayuda y nos la dieron. A su modo. Así que supongo que por eso he recuperado cierta capacidad de conexión. Aún así, incluso esas sensaciones me producen un temor supersticioso. Temo que sean señales de una nueva desgracia. Es el estrés postraumático que ataca, me digo, pero la intranquilidad se queda prendida y duermo mal, y convivo con un runrún inquieto en el estómago.
Intentaré cerrar los ojos y dormir un poco más. Hasta lueguito.
Gestionar el consentimiento de las cookies
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.