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Novela terminada

Me he dado una paliza tremenda, pero ya he entregado mi novela B72 a la editorial. Supongo que podré verla en unos meses, incluso más de un año, pero creo que sí en 2023.

He querido dejar todo resuelto para asumir el 11 de marzo con toda la serenidad posible. No lo he conseguido del todo. Llevo dos días alterada, con la ansiedad a flor de piel. Parece increíble, dieciocho años después, pero es así.

A cambio, la vida nos ha hecho un regalo: el hijo de K y J ha nacido el mismo día 11. Es una emoción maravillosa. Nos parece una señal para seguir, que va mucho más allá de esa que siempre decimos del pruno y de las flores y de la primavera. ¡¡Bienvenido, J!!

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Preparando presentaciones

En quince días nos vamos a Asturias y presento NINA en Ribadesella. Me hace ilusión y a la vez me sube la ansiedad. Lo de siempre.

Ando desanimada sobre el hecho de escribir y publicar. Tanto trabajo para tan poco rendimiento. Romanticismos aparte, supongo que es así siempre, salvo los grandes éxitos. Y desde luego yo no debería quejarme, porque he encontrado dos editoriales para mis textos. Estoy en fase triste, también hay que decirlo, y puede que la escritura ya no me salve del todo. Como antes.

Vaivenes anímicos que asumo son serenidad. Aceptarlos es el primer paso. Llegarán tiempos mejores.

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Una presentación en pandemia

Casi quince amigos avisaron que no acudían en el último momento por ómicron, tanto infecciones como cuarentenas o miedos varios. Los días previos a la presentación fueron descorazonadores a ese respecto. Aun así, suspendidas incluso las clases presenciales en la FCPJosé Hierro, fue un bonito acto . Una buena tertulia y la compañía de buenos amigos. Incluso se acercaron algunos a los que no veía desde hacía décadas, y cuatro o cinco antiguas alumnas. Para la que está cayendo, no me puedo quejar.

Seguimos estando en malos momentos para este tipo de actividades.

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Por qué ando un poco desaparecida

Después de un verano de ver mal de cerca y algo raro de lejos, por fin he conseguido ir al oftalmólogo y resulta que tengo cataratas. Como antes las tuvieron mi abuelo y mi madre. Qué horror de ruelta genética. Un asco.

La única solución es operar. Que sea antes o después depende de cómo evolucione. Pero el cansancio visual que me provoca es la causa de que no escriba por aquí, ni por otros medios, tanto como antes. Y desde luego, ya nunca desde el móvil o la tablet.

Me dicen que es un procedimiento habitual, ambulatorio, rápido y efectivo. Habrá que pasar por ello, qué remedio.

En cuanto a mis aficiones y el comienzo de curso, señalo que fui a la primera sesión del Taller de Poesía. Un presencial en la FCPJH muy bluf que espero, deseo muchísimo, que mejore. Ya veremos.

También hago constar que a finales de septiembre empecé el de teatro. Con la muerte de la tía Pepita no tuve ánimo para reseñarlo. Es en línea, con participantes silenciosos, profe novata y ejercicios muy poco prácticos. Intentaré aguantar hasta el final, aunque me temo que sabiendo que nunca será gran cosa, y que lo hago porque no hay mucho más donde elegir. Ojalá me equivoque.

El martes 5 voy a la biblioteca JLBorges a conocer en persona a todos los que apenas entreví por Zoom el curso pasado. Y a comenzar con ellos el Club de Lectura de este año. Contaré. Tampoco me hago grandes ilusiones.

Esa misma tarde, los de teatro tendremos videoconferencia para ponernos cara unos a otros. Andan emocionados, dicen, por la posibilidad. Es para lo único que participan. Yo, no tanto. Me fío más bien poquito de que la cosa vaya a mejor.

El miércoles coincidiré de nuevo con A en Proyectos Narrativos y mi B81. La novela alzanza las 40.000 palabras, y me vendrían bien compañeros de fatigas. Quiénes compartan ese breve espacio es una lotería. Siento que tengo que apostar por que vaya bien, como en los otros, pero solo puedo cruzar los dedos y esperar que la diosa Fortuna reparta la suerte necesaria.

Finalmente, apunto también una decisión que muchos podrían tachar de locura: dije que no a una editorial nueva que me proponía sacar B72 para esta campaña navideña. Me pareció precipitado. Eso, además, de que eran tan nuevos y se les notaba tan insistentes que quizás fuese coedición medio encubierta.

El caso es que todavía creo que puedo seguir promocionando NINA. Incluso el libro de Rodrigo. Además de que no me parece sensato abusar de nuevo de mis conocidos para que compren un nuevo título con tan pocos meses de diferencia.

Bien, esto es todo. Ya está el resumen de los últimos días terminado. Hasta la próxima 😉

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Una crítica a NINA que me llega al corazón

Añado aquí la PRIMERA CRÍTICA de mi humilde novela, que me llega en Instagram. Mil gracias a Victoria, una amable lectora desconocida, joven, acostumbrada a tochos mucho más largos (por lo que dice y por las fotos de sus otras publicaciones).

🖼️ Nina es uno de los libros que más he disfrutado leyendo este año. Terminé la novela esta madrugada y aún sigo pensando en ella.La historia de Nina y Sofía (y Alma) te atrapa desde la primera escena. La prosa de Marisol es tan bonita que es una maravilla leer cada página. La vida de Nina es muy dura, transcurre durante la Transición. Sus diarios te transportan hasta aquellos años y a través de las palabras de Nina es como si estuvieras allí con ella. Porque Nina te atrapa y no te suelta, es uno de esos personajes en los que sigues pensando después de haber cerrado el libro. La forma en la que Sofía, la melliza de Nina, va descubriendo la verdad sobre su hermana (y su familia) es desgarradora. Me ha gustado mucho cómo se han ido intercalando las historias de las dos hermanas en diferentes épocas. La novela también nos recuerda la importancia de la memoria histórica. En definitiva Nina es una novela que merece muchísimo la pena, que te atrapa y no te suelta. Es cortita, se lee en un suspiro y te acaba dejando con ganas de leer todo lo que escriba la autora.

Lo que cuenta tranquiliza un poco mi agobio, pero no se va tan fácilmente el síndrome del impostor. Además, se añade a cierta sensación de vacío existencial, supongo que también típico de los escritores. Tantas horas dedicadas a escribir un texto de (50.000 palabras, que tampoco es que sea novela corta), y ya, se ha publicado. Punto.

No sé si es un éxito o es un plof. Además, que ahora todos me esten diciendo que se lo leyeron muy deprisa me desconcierta. Espero que sea más porque resulta ameno que por ser demasiado breve.

En fin, que aquí sigo, a dieta, descolocada, un poco triste… Menos mal que hoy se pasa mi hermanita a buscar sus libros y eso me alegra el día.

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Preventa acabada

Con otros libros de la editorial

El martes tuve mi presentación online y se acabó la preventa. El mismo martes acabé las dedicatorias y el jueves se llevaron los libros los de Correos Express. En teoría debieran haberlo hecho el miércoles, pero no acudieron. Esta oficina va sobrepasada. Los pobres tienen poquito personal.

Supongo que llegaría el viernes a la editorial, aunque vaya ud a saber. Puede que no sea hasta hoy. O el lunes, si no hacen reparto los sábados. Lo de Express es una intención más que una realidad. Pero, en todo caso, la próxima semana mis amigos y lectores la tendrán ya en sus manos.

Amigos, más bien.

Revisadas las listas de compradores, todos son gente cercana. Menos otra autora de la editorial, sé quiénes son todos y cada uno. Excepto una C de última hora, que quizás sea la mujer de M, de Asturias. Los demás son mi círculo.

Espero colocar alguno más entre mis compañeros. Mañana, en la asamblea, no creo que gran cosa, excepto darle la reservada a A en mano. Pero en la jubilación del día 22 ya tengo cinco comprometidos.

Ahora lo que me agobia es que no les guste. Desilusionarlos.

Y escribo. He vuelto a sentir el empuje, después de un tiempo encallada. Y de haberle dado un par de vueltas al punto de vista y al narrador. Con 19.000 palabras, empiezo el segundo día de tempo interno. Contenta porque no se me diluye el tono social, expectante por ver cómo encajará lo más detectivesco.

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Con los libros en casa

Llegaron las novelas en cuatro cajas. Voy redactando dedicatorias, quedo con unos y otros para entregar el libro en mano a los que así lo eligieron. Así llevo desde el cumpleaños de Rodrigo, que me hizo ese regalo al estilo hobbit. Y no me quejo. Es una experiencia curiosa. Por supuesto, también interesante.

Mando por WhatsApp un último llamado a la compra de Nina, porque solo quedan cinco días de preventa. La editorial me envía la lista de los compradores. Y me sorprende leer nombres de antiguos compañeros. Y también la ausencia de algunos que creí que participarían pero no están. Y que me duele que falten.

Varios han respondido que se habían despistado y que agradecen el recordatorio. Otros me desean suerte como fórmula de negativa cortés. Y yo no quiero spamearles más. Cinco amables mujeres del grupo de escritura de la FCPJH, a las que conozco de pocos meses, se sumaron a la causa. Uno del Taller de Personajes. Nadie del de lectura de la Biblioteca. Al final responden aquellos con los que se tiene el contacto más cercano, qué curioso.

Veo pocos amigos de Asturias y solo uno del instituto, aunque habían mostrado interés previo. Supongo, quiero suponer, que esperan a que se los lleve en persona, que prefieren la librería de la esquina, que hacen pereza… La vida del escritor es así. Y yo ni siquiera llego a ser escritora del todo. Me siento como una vendedora de crecepelos, o de fasciculos. Ardua tarea. Y de pronto sé que cada título será más difícil de vender que el anterior. Si es que consigo publicarlos, que esa es otra. Menos mal que no he de vivir de ello.

En medio, todavía, de restricciones de aforo, tengo una humilde presentación on-line. Será a través de Instagram, ni siquiera un Zoom. El próximo martes, justo el último día de preventa. En las que he estado nunca ha habido demasiada gente. No creo que haya tampoco en la mía. La capacidad de publicidad y de distribución de la editorial es muy pequeña. Como imaginaba, se nutre de los amigos, conocidos y familiares que cada autor puede movilizar. Un par de instagramers y dos bloggeras no son tampoco grandes altavoces de los títulos.

A ver si la siguiente autora es algo mejor, porque lo visto hasta el momento me hace sentir fuera de lugar. Qué pinto yo aquí, con mis años y mi técnica. En las dos últimas pasé vergüenza ajena, y comprendí que yo no encajaba, que estoy a años luz de los dos caballeros escritores con los que comparto esta segunda tanda de títulos. En demasiadas cosas.

Y cuento, también, que me quedé perpleja cuando el editor, en confianza y en privado, me agradeció el trato cortés y la profesionalidad. Pero, entonces, ¿cómo se habían comportado los otros? ¿Quizá me equivoqué al firmar con esta editorial incipiente?

En fin, me digo. Es pequeña, sencilla, poca cosa, vale. Pero es lo que pude encontrar. Tampoco yo soy la nueva Isabel Allende. Otros se conformarían aun con menos. Cualquiera de los amigos y compañeros escritores que he ido haciendo en los últimos años. Y, desde luego, ni se me sube el pavo, ni me creo superior, ni menos aún se me ocurre que pueda yo convertirme en una bestseller. A mi edad. En mis circunstancias…

Hago estos pinitos y punto.

ACTUALIZACIÓN: Vaya si sirvió mi último llamado 🙂 Ha sido estupendo. Casi todos los que me faltaban, en mi lista imagianaria, y alguno más que ni llegué a intuir.

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En impresión

Cerré la semana con la noticia de que la novela estaba ya produciéndose. En breve la tendré entre las manos. Me muevo entre la alegría, el estupor y la responsabilidad.

Anoche me comunique con C, alumna excelente, en segundo de Medicina, que la ha comprado. De mi última promoción. También sé de otros amigos que no han podido, por múltiples razones. Por ejemplo, mis queridos amigos Escribidores que viven fuera de España.

Espero que el otoño permita regresar a las presentaciones. Para este título y para el libro de Rodrigo. Ay, ojalá.

Mientras tanto, el canal alcanza los 319 suscriptores y he remozado B72 y lo envié a un concurso. El Taller de Personajes me está resultando muy entretenido. No solo me anima, también me empuja con B81. Y me ha dado la clave de los últimos matices técnicos respecto al punto de vista de ambos. Arriesgado, pero interesante si se consigue hacer bien, creo que más que la equisciencia, me viene bien una tercera persona omnisciente que se tiñe con estilos indirectos libres. Ahí está mi estilo. Por él apuesto. A ver si funciona.

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Leyendo títulos de la editorial

Estar entre los primeros manuscritos de una editorial que empieza supone varios riesgos.

El primero es no saber las calidades físicas de los libros (papel, portada, cubiertas, edición del texto). El segundo, desconocer la valía literaria de las historias que publica (tema, estructura, corrección ortotipográfica, interés, estilo…). El tercero tiene que ver con la mejor o peor distribución. El cuarto, por último, referente al vil metal, consiste en no poder hacerse una idea de los precios de venta al público .

Pedí los cinco primeros títulos para evaluar esos asuntos. Ya he leído dos. JC está leyendo otro. Terminaré por hacerlo con todos. Y he sacado mis propias conclusiones. Vamos allá.

En cuanto a la calidad física no me puedo quejar. El gramaje del papel, las portadas y las cubiertas son muy buenas. Profesionales. He visto solo una errata, la maquetación está no solo muy cuidada (también es profesional), sino que busca elementos especiales que la hacen hermosa. A cambio, sí he hallado errores de estilo, circunscritos a los conocimientos de cada autor, porque la empresa no hace corrección ortotipográfica. Uno de los que ya he leído no sabe poner tildes en las interrogativas indirectas, por ejemplo. Menos mal que se lo he pillado en unas pocas ocasiones. Y, en general, lo de las cacofónicas rimas internas se les escapa a todos 🙁 También se nota cierta bisoñez vital, lógico, dadas las edades de los autores (las de mis hijos y aún más jóvenes).

Como es lógico, cada autor tiene su sello. Uno es muy locuaz y le sobra un largo porcentaje de parrafadas, otro es algo simplista, pero en conjunto cada manuscrito tiene algún valor que a la editorial le ha parecido suficiente para lanzarse. No sé si irá volviéndose más selectiva a medida que tenga más textos y de mayor calidad para elegir. No me extrañaría, aumenta el número de seguidores y está cerrando contratos para 2022. En la primera tanda parece haberse decidido por temáticas muy distintas, por eso de abrir el espectro. Tengo que seguir con los otros libros para alcanzar una perspectiva más completa. También, incluso, con los de mi segunda tanda.

Todo lo que leí u ojeé por encima utiliza una tercera persona omnisciente y narra de forma lineal. Creo que uno de ellos prefirió la primera persona, aunque cambia el foco y lo hace desde las cuatro perspectivas de cuatro protagonistas diferentes. Y lo veo vendiéndolo como gran logro técnico. Qué ternurita. Seguiré contando cuando sepa algo más.

La distribución brilla por su ausencia, al menos de momento no los veo en Amazon, ni el LCdL, la FNAC, o el Corte Inglés… Solo en dos o tres librerías. Me temo que aunque sea profesional (Azeta), va bajo demanda. Los precios, a cambio, son competitivos y acertados.

Entiendo que con la preventa pretenden invertir con cierta seguridad, y con la distribución no tener ninguna sangría. Sigo creyendo, entonces, que es editorial tradicional porque corre con todos los gastos, pero que los tiene tan medidos que en publicidad y distribución se asemeja a las de co- y auto- edición.

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Mi novela NINA en preventa

Ya estamos en ello, en esa preventa con que la editorial se cubre las espaldas y, a la vez, explora las posibilidades de cada manuscrito editado. Espero no ir mal. Los amigos y la familia se portan, qué majos. Ya veremos cuánto da de sí este sistema. Tampoco es que me vayan a poner en la cúspide de nada, pobres de nosotros. Eso solo pueden hacerlo las muy grandes editoras. Yo me conformo con haber pasado el filtro de dos y con seguir escribiendo.

He enviado B72 a un concurso. Sigo trabajando B81. Mi canal de Sintaxis ronda los 300 suscriptores. No me puedo quejar. Y hoy, por fin, han citado a JC para la vacuna, en el Wanda 🙂

Seguimos. La derechona mentirosa y corrupta ha ganado las elecciones que convocó a su conveniencia. Más leña al fuego. Son los dos años que ya tenían, pero ahora con más facilidades de movimiento para seguir desmantelando lo público con su trumpismo vergonzante. Seguimos, sí. Como podemos.