
En quince días nos vamos a Asturias y presento NINA en Ribadesella. Me hace ilusión y a la vez me sube la ansiedad. Lo de siempre.
Ando desanimada sobre el hecho de escribir y publicar. Tanto trabajo para tan poco rendimiento. Romanticismos aparte, supongo que es así siempre, salvo los grandes éxitos. Y desde luego yo no debería quejarme, porque he encontrado dos editoriales para mis textos. Estoy en fase triste, también hay que decirlo, y puede que la escritura ya no me salve del todo. Como antes.
Vaivenes anímicos que asumo son serenidad. Aceptarlos es el primer paso. Llegarán tiempos mejores.