
Últimamente se me va el tiempo en tontadas, no me cunde como antes. Será porque necesito descansar la vista y ya no puedo pasarme una mañana entera ni leyendo, ni escibiendo, como antes. Menos mal que estoy jubilada, porque la pesadilla de corregir sería ahora muchísimo peor. O será que me estoy acostumbrando a una vida más muelle, todo es posible. Y ahí me digo a mí misma, ¿y por qué no? Ya soy una jubilauta, pues a vivir con júbilo, no necesito mantener la tensión emocional de antes, porque gracias a eso ya no me ataca el estrés como antes.
Vamos, que todo estupendo ahora, en este presente suave, sin melancólicas añoranzas del ajetreo del ayer 😉
Apunto, también, una buena noticia: el lunes firmé el nuevo contrato con Valhalla Ediciones para mi novela Barrio 1972.
No sé cuándo saldrá, tampoco me importa si es antes (jajajaja) o después del verano. Lo que sea será bien recibido, porque menuda suerte poder seguir publicando, hacerlo cada dos años. Para Barrio 81, casi concluida, ya veremos si me acompaña la diosa Fortuna como hasta ahora. Supongo que todo dependerá de que tal se comporte la previa, así que pondré en ella, como he hecho y sigo haciendo con Nina, todo mi interés y esfuerzo