
Este diciembre las fiestas del 6 y el 8 hacen una semana rara de día sí y día no, porque caen en martes y jueves. Madrid está desbordada de turistas y la lluvia amenaza con anegarlo todo.
G tiene sobredosis de trabajo por cerrar el año, JC no hace puente y yo voy pergeñando qué vamos a hacer estas próximas fiestas, por fin sin restricciones.
Y ya está. Poca cosa glamurosa que reseñar. La vida sigue. Y las fiestas navideñas son demasiado propicias a una melancolía que no quiero que me invada, así que aquí lo dejo.