Publicado en reflexiones

Tres semanas sin reportarme por aquí

Con el lío de preparar el viaje, el viaje mismo y el desconcierto que sucede, siempre, a la ruptura de la rutina, resulta que llevo casi un mes sin poner ni una línea por aquí. Además, lo que podría haber escrito (incluida la misma foto) lo incorporé ayer mismo a mi blog de autora, que también andaba necesitado de actualizaciones. Y ahí va, por cierto, el enlace del susodicho post, para enriquecer esta pobre bitácora personal.

Todo fluye de forma sencilla. Sigo leyendo y escribiendo (la novela, con tanto lío, poco), vuelvo a intentar curso de idiomas en la UC3M (de italiano o de inglés, en su defecto), y he resuelto problemas de variada índole, no pierdo el tiempo.

Esta semana nos bombardean con las rebajas del Black Friday, que muchas veces no son tales descuentos. Sin embargo, he conseguido un 33% en las uñas, mire ud qué bien, sin pretenderlo, simplemente acudí cuando me tocaba. Y he pedido algunas colonias y productos cosméticos que conozco bien y sé, entonces, que han bajado verdaderamente de precio.

Todo bien. Y que siga así, porfa. La Navidad ahí, a la vuelta de la esquina, me apetece poquísimo. Entre medias, dos nuevos compañeros que se jubilan hacen que el insti sea cada vez más un mundo antes conocido y ahora ajeno. ¡Qué nostalgia!

Seguiremos informando.