
Como hace tres años,pero con la sensación subjetiva de que han pasado cinco o seis, escribo desde muy cerca de esa «escalerona» de la imagen que precede a estas líneas.
Llevamos aquí desde el domingo, regresamos a casa mañana mismo, han sido días de asueto, emociones y gentío. Todo bien, no obstante.
Hoy nos acercamos a Oviedo para comer con Moncho y Cristina. Se nota la ola de calor incluso en estas latitudes, me temo que en unas horas nos aplastarán los más de cuarenta grados de Madrid, pero es lo que nos viene tocando con el calentamiento global que algunos se empeñan en negar incluso en estas circunstancias.
Escribo desde la tablet, sin posibilidades de subir imágenes nuevas. Esperaré a hacerlo desde casa en un par de días. La presentación salió genial.