Publicado en reflexiones

Haciendo mil nimiedades

Se me pasan los días no sé muy bien cómo. Voy resolviendo flecos por aquí y por allá, leo un poco, escribo aún menos, reviso bastante, hago domesticidades y se me escapan las horas sin sentir.

En el Jerte esutvimos muy bien. Quizá comimos en exceso, porque el buffet era súper-atractivo. Vimos a la familia. Vimos a M.T. Recolectamos cerezas. Todo estupendo.

Aquí, de vuelta, el finde trabajamos un poco de jardín y fuimos a ver a G. que sigue su recuperación despacito, y ya lleva diez sesiones de fisioterapia. El lunes, notario por la mañana y más trámites por la tarde. El martes pegada al PC resolviendo también. Hoy, banco, compra, y consultas sobre la actualización PHP de mis páginas.

Entre medias, buscar descansitos para mis ojos y conducir el coche nuevo (que se acerca a cumplir un mes y me encanta). Un no parar de cosas pequeñas, que no parecen grandes tareas, que entretienen el tiempo un poco a lo tonto.

Y la ansiedad un tanto activada de nuevo, mecachis. Duermo poco y mal, pero la voy domeñando.