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Jueves 30 de enero de 2020

Hoy viene L, cosa que siempre me incomoda, pero me he impuesto como necesaria. La verdad es que JC y yo mantenemos la casa bastante bien solos, aunque esta ayuda extra nos servirá para una limpieza más detallada y profunda.

Y por la tarde traerán, por fin, después de dos meses de espera, los muebles nuevos de nuestro dormitorio. No son nada del otro mundo, solo algo que nos gustó por su discreción y funcionalidad. Como fueron en su día los de ahora y que cambiamos porque están trotadísimos.

Veintinueve años de uso tienen, el mismo tiempo que llevamos viviendo aquí. Y se me dispara la melancolía solo de pensarlo. Media vida. Y tanto como hemos pasado. Y lo que nos espera tras los recodos del camino.

Me costará hacerme a la novedad, seguro. Aunque solo a lo estético y al almacenaje de nuestros mil trastos en los nuevos cajones. Porque en cuanto conciliar el sueño no habrá cambios: seguiremos con el mismo y comodísimo colchón. Menos mal.

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Miércoles 29 de enero de 2020

Son las siete. JC se ha marchado al trabajo y yo he terminado de leer las noticias. Hoy también parece que el día estará nublado y desapacible. Tengo un par de recados que hacer y toda la mañana por delante para seguir escribiendo el segundo capítulo.

Estamos en una semana más tranquila, aunque dos citas de médico y otra visita de la asistenta la pueblan y estresan, al menos hoy puedo sentirme arropada en casa. La dieta no va tan fluida como me gustaría, pero algo funciona, así que persevero.

Y ya no apunto nada más. Me quedo todavía un rato en la cama, leyendo a Carmen Martín Gaite.

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Martes 28 de enero de 2020

Ayer me lancé al segundo capítulo. Y en él estoy. Espero que se diferencien bien las dos protagonistas. Dedicaré uno a cada personaje principal.

Tengo un esquema mínimo. No me gusta hacerlo súper completo porque me quita la espontaneidad. Y la emoción de ir desarrollando la trama según piden los personajes.

Ayer asistí a un webinar. Por primera vez pude estar presente en una de esas actividades que se programan a media mañana. Llegamos a ser 400 y pico. Parece que los anuncios de Facebook salen rentables.

Y poco más. Hoy me he despertado más tarde y me propongo, entre otras cosas, ver un poco de Maestros de la costura. Si es que merece la pena. Y seguir escribiendo mucho. E investigar sobre mis planes de enseñar online, a los que no me lanzo en picado porque sigo dándoles vueltas.

Pero no hay prisa. Una cosa detrás de otra. Con calma, disfrutando del proceso.

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Lunes 27 de enero de 2020

Sigo escribiendo cada fecha y sorprendiéndome de la rapidez con que pasa el tiempo. Son las siete, JC se ha marchado al trabajo y yo me siento afortunada de poder disfrutar del día sin más obligaciones que las que yo misma me busco. Leo, escribo, veo vídeos, me enrolo en cursos on-line, salgo de compras o de paseo…

Estoy en un nuevo universo de posibilidades fascinantes y me sé muy capaz de muchas cosas que me ilusionan. Aún no termino de asimilar la suerte que tengo, no trabajo y me pagan. Ya sé que eso es jubilarse y que es menos dinero que antes, pero, al menos de momento, es lo suficiente y tengo pocos gastos.

Se me ocurren algunas visitas culturales y decido que serán para cuando haga mejor temperatura. Ahora mismo me da pereza callejear con este frío áspero. Y por un momento me siento culpable de no estar aprovechando el tiempo a tope. Luego me digo que es mi tendencia ansiosa y que disfrutar de la casa o de algunos días tranquilos también es sacarle jugo a mi nueva vida.

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Domingo 26 de enero de 2020

Tengo en las lumbares una degeneración artrósica moderada. Algo así dice el informe de la resonancia magnética que me hice el martes. Vuelvo al traumatólogo en breve y también, como me ha recomendado, veré a un nuevo reumatólogo.

De especialista en especialista cual jubilada clásica, leo que hay poco tratamiento posible, excepto analgésicos y antiinflamatorios comunes. (Mecachis, eso suena horrible). También que el malestar se va cuando terminan por desaparecer las proteínas de las almohadillas que recubren las vértebras. Y que entonces simplemente deja de doler porque ya no hay tanta sensibilidad. (Supongo que, añadida, habrá también una cierta rigidez de movimientos. Espero que no excesivamente invalidante).

Me preocupan mucho más mis dedos inflamados y la pérdida de fuerza y psicomotricidad fina que esa deformación pueda llevar aparejada. ¿Y si me dificulta la vida diaria, y si me impide coser, pintar o escribir?

Porque la escritura es lo que ahora más me motiva y por eso sigo dándole vueltas a mi nuevo proyecto. Me he animado enseguida y me he lanzado con muchas ganas. No me importa que sea para largo, y mira que ya sé de sobra que una novela lleva meses de trabajo.

La ilusión suele ser lo que me empuja. Por eso necesito contar cosas que me crea, que no me parezcan frivolidades o minucias sin sentido. Tal vez sea un prejuicio, pero es que todavía se me ocurren muchas cosas que contar y denunciar a la vez, no me veo escribiendo fantasía, o chiklit, ni siquiera juvenil, aunque de este último género me rondan a veces algunas ideas interesantes.

Lo que yo siento ahora es que necesito mostrar mi parte de la Historia en ese gigantesco mosaico humano que es la literatura realista. (Y que quede muy clara mi consciencia de ser solo una humilde escribidora, que no se me atribuya ninguna pretensión). Lo que puedo recordar del franquismo, los primeros setentas, en un ambiente de barrio, es mi nuevo trabajo. De la transición ya habla Nina. Y para los ochenta y noventa algo habrá luego, todavía es solo una idea larvaria.

Intuyo que a estas alturas de mi vida no tengo tiempo que derrochar. Tal vez sea solo mi tendencia al estrés, aunque mis males físicos corroboran esa idea de no posponer la escritura por si acaso. Quizá más adelante, si se me agotase la inspiración que ahora me empuja podría dedicarme a otros temas. Por el momento, está claro que no. Y no me frustra ni lo más mínimo, me siento cómoda y segura en mi trayectoria.

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Sábado 25 de enero de 2020

Ayer tuve una mañana completa con mi taller de Proyectos y una visita al instituto en la que muchos alumnos se acercaron a saludarme y decirme que me echaban de menos. Ay, qué sensaciones de reconocimiento. Compensaron un poco todos los malos ratos, y fueron muchos, de mis treinta y ocho cursos.

Las horas de compartir experiencia narrativa también fueron agradables. Mi protagonista madrileña les resultó creíble. Me encantaron los textos de los demás y todo fluyó estupendamente. Ojalá siga así.

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Viernes 24 de enero de 2020

Cada día, cuando escribo la fecha, me sorprende la rapidez con que pasa el tiempo. Y me pregunto por qué ahora me lo parece y no antes, cuando estaba en activo. ¿Acaso no lo sentía así? ¿O es que la actividad laboral lo ralentizaba?

De nuevo voy a mi Taller de Proyectos Narrativos, con más ideas y propuestas. Hoy dicen que se añade C. Supongo que porque el grupo con dos personas no va a ninguna parte. Y en eso nos hemos quedado, mi homónima y yo. Hay una entusiasta que a veces acude desde París. Pero le puede la emoción y escribe poco. No creo que llegue muy lejos, la verdad. Hubo dos más iniciales que se marcharon enseguida, una porque le salió un máster, otra porque no tenía nada que decir ni sobre qué escribir.

Es curioso observar a los especímenes, entre los que me encuentro, que nos dedicamos a esto.

Ah, claro, se me olvidaba L, trabajadora de la casa. Llega tarde y le da una importancia relativa, lo que corrobora mi impresión de que no le cuesta ni un céntimo. Ídem, supongo, los profes. Así que si S y yo somos las únicas paganinis, no sé si le alcanza al pobre A su parte.

Me daré una ducha rápida y terminaré un texto de prueba, a ver qué les parece.

Con la periodista tuve hora y media de amable conversación. Hemos quedado en vernos más veces porque el programa se grabará a finales de marzo. Me sentí cómoda. Ya veremos más adelante.

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Jueves 23 de enero de 2020

Hoy viene Lorena por primera vez y veremos si nos interesa que lo haga todas las semanas. Esta tarde se acerca una periodista para hablar sobre nuestro hijo añorado y un programa que saldrá por el próximo aniversario del 11-M. Día completo. No me atrevo a intentar más cosas.

Seguiré escribiendo, no obstante. Eso, siempre.

ACTUALIZACIÓN: pasé la mañana entre redactar el artículo de la bitácora, como todos los jueves, y echarle un vistazo a Lorena. Creo que seguiremos unos pocos días más, a ver qué le parece. A mí, de momento, bien.

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Miércoles 22 de enero de 2020

Mi experiencia de ayer en EdE fue estupenda. Se han incorporado dos profes del centro al grupo de Proyectos, así que ha subido el nivel de escritura. Solo conocí a Javier, el viernes viene también una mujer, aunque no estoy segura de su nombre. Yo empiezo novela, estoy dándole vueltas a todo todavía, y me siento muy ilusionada.

Por la tarde me hice una resonancia magnética en una clínica superferolítica, aquí en mi ciudad. Pero bueno, esta nueva versión pija de la que antes era muy cutre me viene bien para varios tipos de pruebas.

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Martes 21 de enero de 2020

Hoy, por fin, después de casi un mes tengo EdE. Esta semana va completita, porque también voy el viernes. He rellenado hojas y hojas de nuevos planes, a ver si entre todos se nos ocurren cosas interesantes.

Segundo día de los juegos del hambre, estar a dieta es duro, pero es lo que toca. El año pasado perdí algunos kilos. Este me propongo no solo no recuperarlos sino llegar a un peso más adecuado.

Dentro de un mes tengo tournee en Asturias. Ya casi todo confirmado con Monchu, a falta de cerrar trámites con las librerías. A ver qué tal me lo monto allí con la dieta y con las presentaciones.

210 días, cómo pasa el tiempo.

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Lunes 20 de enero de 2020

Hoy me propongo cerrar la información sobre mis presentaciones en Asturias del próximo febrero y hacérselas llegar a la editorial. También recoger el sótano, una vez terminado el abrigo, y finalmente escribir más pasajes posibles para mi nuevo proyecto narrativo.

Son las siete y media. Llevo una hora leyendo periódicos. JC me llamará en breve y entonces me lanzaré a la tarea. A media mañana creo que se me harán necesarios, (supongo ahora, luego ya veremos) una compra y un paseo.

Regreso a la rutina un poco desanimada. Puede ser el bajón que producen las dietas. Espero recobrar ánimo en los próximos días. Y me tomo las vitaminas prescritas, que seguro que ayudan.