Publicado en reflexiones

Viernes 24 de enero de 2020

Cada día, cuando escribo la fecha, me sorprende la rapidez con que pasa el tiempo. Y me pregunto por qué ahora me lo parece y no antes, cuando estaba en activo. ¿Acaso no lo sentía así? ¿O es que la actividad laboral lo ralentizaba?

De nuevo voy a mi Taller de Proyectos Narrativos, con más ideas y propuestas. Hoy dicen que se añade C. Supongo que porque el grupo con dos personas no va a ninguna parte. Y en eso nos hemos quedado, mi homónima y yo. Hay una entusiasta que a veces acude desde París. Pero le puede la emoción y escribe poco. No creo que llegue muy lejos, la verdad. Hubo dos más iniciales que se marcharon enseguida, una porque le salió un máster, otra porque no tenía nada que decir ni sobre qué escribir.

Es curioso observar a los especímenes, entre los que me encuentro, que nos dedicamos a esto.

Ah, claro, se me olvidaba L, trabajadora de la casa. Llega tarde y le da una importancia relativa, lo que corrobora mi impresión de que no le cuesta ni un céntimo. Ídem, supongo, los profes. Así que si S y yo somos las únicas paganinis, no sé si le alcanza al pobre A su parte.

Me daré una ducha rápida y terminaré un texto de prueba, a ver qué les parece.

Con la periodista tuve hora y media de amable conversación. Hemos quedado en vernos más veces porque el programa se grabará a finales de marzo. Me sentí cómoda. Ya veremos más adelante.