Publicado en reflexiones

Sábado 25 de enero de 2020

Ayer tuve una mañana completa con mi taller de Proyectos y una visita al instituto en la que muchos alumnos se acercaron a saludarme y decirme que me echaban de menos. Ay, qué sensaciones de reconocimiento. Compensaron un poco todos los malos ratos, y fueron muchos, de mis treinta y ocho cursos.

Las horas de compartir experiencia narrativa también fueron agradables. Mi protagonista madrileña les resultó creíble. Me encantaron los textos de los demás y todo fluyó estupendamente. Ojalá siga así.