Publicado en reflexiones

Jueves 30 de enero de 2020

Hoy viene L, cosa que siempre me incomoda, pero me he impuesto como necesaria. La verdad es que JC y yo mantenemos la casa bastante bien solos, aunque esta ayuda extra nos servirá para una limpieza más detallada y profunda.

Y por la tarde traerán, por fin, después de dos meses de espera, los muebles nuevos de nuestro dormitorio. No son nada del otro mundo, solo algo que nos gustó por su discreción y funcionalidad. Como fueron en su día los de ahora y que cambiamos porque están trotadísimos.

Veintinueve años de uso tienen, el mismo tiempo que llevamos viviendo aquí. Y se me dispara la melancolía solo de pensarlo. Media vida. Y tanto como hemos pasado. Y lo que nos espera tras los recodos del camino.

Me costará hacerme a la novedad, seguro. Aunque solo a lo estético y al almacenaje de nuestros mil trastos en los nuevos cajones. Porque en cuanto conciliar el sueño no habrá cambios: seguiremos con el mismo y comodísimo colchón. Menos mal.