
Festivales negros, tareas de la Aso, regreso a los cursos y a las reuniones, así van estos primeros días de octubre.
La vida, que sigue.
Ojalá todo sea calmo, que continúe así.

Festivales negros, tareas de la Aso, regreso a los cursos y a las reuniones, así van estos primeros días de octubre.
La vida, que sigue.
Ojalá todo sea calmo, que continúe así.

Casi acabada la página de la Aso, me vuelvo a plantear volver a mis labores de escritura, que he pospuesto este verano, por las de reedición y las informáticas.
En una semana, llega mi último festival negro, en Vitoria. Qué nostalgia, un año de promoción y no se me ocurren más lugares donde llevar BARRIO1972.
Después solo me queda esperar a ver si me publican Un buen plan. Y seguir avanzando con mi proyecto número cinco.

Estoy ocupadísima y se me olvida anotar cosas en esta pobre bitácora.
Pero todo sigue razonablemente bien. Incluso la artrosis y la tendinitis de pata de ganso mejoran. Despacio, eso sí.
Lo que no he conseguido es adelgazar. Las dietas sencillas no me funcionan, así que tendré que acudir al doc 🙁

Como camino con dificultad, estamos semiconfinados en casa. El calor no ayuda. Y ya tuvimos nuestras dosis de aventura en Gijón. Oviedo y demás excursiones de julio, así que simplemente disfrutamos de la mutua compañía. Lo malo sigue siendo que la recuperación es muy lenta y a veces me agobio.
No me da tiempo a aburrirme, cuido páginas web, leo, miro series. Cotidianidad simple.

Con una portada genial, basada en las impresiones que yo siempre quise, y una maquetación cuidada y elegante, ahí lo tenemos.
Ya no tendrá la visibilidad que le daba la editorial potente, ni la distribución. Pero es que no iban a reeditarlo. Al menos así está disponible para todo el que quera leerlo. En Amazon (papel y ebook).

Después de unos días en Asturias, con nueva presentación en la Semana Negra, la vuelta a casa se hace calenturienta. Mucho calor, sí.
Y mi rodilla derecha justo se puso tan mal para ese viaje, que, a la vuelta, terminé con consulta urgente y una infiltración de hialurónico. Un desastre.
Sigo con anti-inflamatorios, la cosa va lenta, pero mejoro por fin. Gonartrosis y nuevas infiltraciones son diagnóstico y tratamientos posibles. A ver si funcionan, porque, de verdad que la dolencia inhabilita muchísimo. Ya ni cuento la dificultad añadida de subir y bajar escaleras 🙁
Mientras tanto, sigo con Duolingo y no me va mal con sus lecciones de italiano. Me divierten bastante, la verdad. También profundizo sobre constructores y temas de WordPress para próximas obligaciones.
Vamos, que no me aburro. Aunque escriba poquísimo por aquí.

Treinta días sin escribir, pero ocupadísima, lo que menos me apetecía al llegar la noche era hacer un resumen de la jornada. Cuento aquí, en un listado rápido todo lo que hice estos treinta días: varias visitas al traumatólogo y pruebas aledañas, el diagnóstico de tendinitis y de artrosis, los tratamientos dolorosos pero eficaces de fisioterapia, el viaje a Alicante con tres charlas en sendos institutos de La Nucia, Biar y San Vicente del Raspeig, la feria del Libro de Vallekas, el fin de mi contrato con Urano y el comienzo de una autoedición, la entrega del premio de la Aso, La Feria del Libro de Madrid, las dos asambleas de la Aso (y nuestra entrada en la Junta Directiva) y la nueva visita a la FLMadrid de esta tarde. De dos de mayo a dos de junio ha sido agotador.
Este mes es también el último de trabajo efectivo de JC. Otro vértigo, otra vorágine. Y en julio, por fin, nos vamos de vacaciones, aunque pasando antes por la Semana Negra de Gijón. Uff.
No me estoy quejando. Mejor estar ocupados que tristes. Mientras sea posible, estupendo. Después, ya veremos.

Números redondos.
Durante dos meses tenemos la misma edad JC y yo. Luego, en julio, vuelve a adelantarme por diez meses más.
Hoy tengo ya la cifra de las jubilaciones, aunque tuve la suerte de poder hacerlo antes.
Comeremos con G y B. Nada más especial que eso.

No sé qué va a pasar con el libro de Rodrigo. Creo que se ha agotado la edición y no parece que quieran reeditarlo. Ya contaré qué sale de todo ello. Aún quedan dos años de contrato, pero me temo que ahora mismo solo está disponible en digital.
Melancolía y miedo, nada es para siempre. Me duele la situación.

Tempus fugit, se me pasan los días a veces tontamente, no haciendo nada de verdad productivo. Me disculpo a mí misma con la excusa, solo a ratos cierta, del exceso de estrés del aniversario.
Entonces me prometo ser más productiva, aunque, poco después, me doy más margen para la recuperación. Ansiedad y tendinitis hacen mala mezcla, me digo. Tal vez me estoy exigiendo demasiado y por esa causa no termino de sofocar ninguna de las dos dolencias.
Luego me avergüenzo de mis razonamientos de floja y me juro que seré más dinámica, caminaré más largo, comeré menos, haré lecciones contundentes de italiano y escribiré más líneas cada día.
Y en esa trama medio existencial me ando moviendo estas semanas post-aniversario 🙂

Nos hemos quedado en casita a ver si así recuperamos la serenidad perdida.
Llueve. Estudio italiano en duolingo. Y releo el libro de Víctor Sampedro para tener más claro qué decir en la presentación en que me ha invitado a intervenir. Tendría que haber sido Pilar, me digo cada poco, pero recojo el guante. Y lo haré por ella. Y por Rodrigo. Y por todos.
Se pasan los días no haciendo mucho, lo suficiente para recobrarnos despacito. G se fue a Alicante. Me encanta que le guste tanto la casita de mi padres. JC y yo vamos poco, menos mal que él sí.
Llueve. A ratos sale el sol. No hay melancolía, solo cansancio. Y ganas de recobrar fuerzas, porque abril también se anuncia pleno de actividades.