Publicado en reflexiones

Ha pasado todo un mes

Treinta días sin escribir, pero ocupadísima, lo que menos me apetecía al llegar la noche era hacer un resumen de la jornada. Cuento aquí, en un listado rápido todo lo que hice estos treinta días: varias visitas al traumatólogo y pruebas aledañas, el diagnóstico de tendinitis y de artrosis, los tratamientos dolorosos pero eficaces de fisioterapia, el viaje a Alicante con tres charlas en sendos institutos de La Nucia, Biar y San Vicente del Raspeig, la feria del Libro de Vallekas, el fin de mi contrato con Urano y el comienzo de una autoedición, la entrega del premio de la Aso, La Feria del Libro de Madrid, las dos asambleas de la Aso (y nuestra entrada en la Junta Directiva) y la nueva visita a la FLMadrid de esta tarde. De dos de mayo a dos de junio ha sido agotador.

Este mes es también el último de trabajo efectivo de JC. Otro vértigo, otra vorágine. Y en julio, por fin, nos vamos de vacaciones, aunque pasando antes por la Semana Negra de Gijón. Uff.

No me estoy quejando. Mejor estar ocupados que tristes. Mientras sea posible, estupendo. Después, ya veremos.