
Tempus fugit, se me pasan los días a veces tontamente, no haciendo nada de verdad productivo. Me disculpo a mí misma con la excusa, solo a ratos cierta, del exceso de estrés del aniversario.
Entonces me prometo ser más productiva, aunque, poco después, me doy más margen para la recuperación. Ansiedad y tendinitis hacen mala mezcla, me digo. Tal vez me estoy exigiendo demasiado y por esa causa no termino de sofocar ninguna de las dos dolencias.
Luego me avergüenzo de mis razonamientos de floja y me juro que seré más dinámica, caminaré más largo, comeré menos, haré lecciones contundentes de italiano y escribiré más líneas cada día.
Y en esa trama medio existencial me ando moviendo estas semanas post-aniversario 🙂