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Martes 12 de noviembre

Ayer le di una vuelta completa al manuscrito. Creo que ya está casi conseguido. He simplificado los textos de Nina, para diferenciar lo máximo posible su estilo del de la narradora. He revisado los datos y cómo se cuentan en la trama neo-noir. Y finalmente he rehecho varias veces el cierre. Ahora tengo que darle otra vuelta y luego dejar un poco de distancia. Me viene bien tener días para cada actividad en ese sentido.

Anoche me dormí a las diez, estaba agotadita, por eso he amanecido demasiado pronto. No son todavía las cinco y aquí estoy, tecleando en el móvil y medio dormida aún. J quiere hacer una fiesta de despedida. No hizo ninguna nunca pero ahora se le ocurrió. Y supongo que fue porque las chicas, como él dijo, anduvimos explorando la planta en la que está y descubrimos varios lugares destinados a algo parecido.

Las chicas somos B y yo. Ella claro que lo es, pero en mi caso… En fin que voy para anciana… Supongo que lo que sucedió es le gustó la visita y la energía positiva que quisimos transmitir y esa es una forma de conseguirla de nuevo, incluso aumentada, antes de la despedida. Al menos es un espaldarazo para nosotros, que lo pasamos mal por él, pero nos esforzamos en crear buen rollo. Eso quiere decir que nos salió medio bien. G andaba muy triste según me contó por teléfono, y se animó un poco cuando lo supo. Está bien que nos animemos unos a otros.

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Lunes 11 de noviembre

Hoy me propongo reescribir algunas escenas, darme un paseo largo y hacer dieta otra vez, porque estoy rebotando en peso. Lo esperable al comer ansiosamente de más. Eso es lo lo primero que debo reconducir. Es complicado, en estas circunstancias, pero hay que intentarlo.

Los resultados de la cita electoral han sido un desastre. No la debacle que me temía, menos mal, pero sí una estupidez supina del socialistillo. Ahora es más difícil pactar, la izquierda tiene menos escaños y han crecido los ultras, con subida de azulines incluida. En el Senado se perdió la mayoría. Vamos, lo que se dice haber hecho un ridículo absoluto. Veremos cómo enfocan la situación. Me temo más estupideces.

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Domingo 10 de noviembre

Día de elecciones, sigo indignada por esta repetición innecesaria, que va a librar al PP de estar cuatro años con sesenta diputados, que pone en peligro a un Senado que salió progresista por primera vez en décadas, que augura aumento de la ultraderecha, que arriesga estúpidamente lo conseguido la vez anterior.

Voy a votar exactamente lo mismo que en la última convocatoria, pero hay gente muy cabreada que se quedará en casa. Y me temo que no serán los carcas, ni los retrógrados. Espero, al menos, que la derechona tenga su propia dosis abstencionista entre los de Ciudadanos sorprendidos por su deriva errática y que no se ven en ninguna otra formación. Ahí anda intentando pescar el PSOE, pero me temo que se ha dejado desprotegido el flanco izquierdo. Espero que se le escapen por el roto votantes serios, de los que no se quedan en casa.

En unas horas vamos a ver con quién pacta el mentecato. Porque no le queda más remedio. A no ser que haya acordado algo especial con el PP para que vuelva el bipartidismo y este último le apoye, como mínimo con una abstención en la investidura. Se creyó el petimetre hace unos meses que se la darían tan de gratis como la recibió Rajoy en 2016, pero se encontró con que esa gente es marrullera por definición. ¿Acaso tiene ahora otros avales apalabrados? ¿O es así de loco inconsciente?

Y esto que escribo es creyéndome las últimas encuestas, porque podría pasar que ganase la derecha del trifascio y que el muy gilipollas les hubiera regalado a esos impresentables el país en bandeja.

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Sábado 9 de noviembre

Resulta que hoy es la fiesta madrileña de la Almudena, y que además es la jornada de reflexión de unas nuevas elecciones. Las cuartas en cuatro años, manda narices, porque se le emperejiló al PSOE.

Mucho me temo que el presidente en funciones ha dilapidado unos resultados interesantes para la izquierda. Alguien le hizo creer que podía mejorar y resulta que lo que venga será parecido si hay suerte. Lo más probable es que salga peor. Cruzo los dedos. No soy nada optimista.

Mañana iremos a votar con G y luego a hacerle una visita a J en su última ubicación. Mira que es extraño saber eso de antemano. En fin, resulta que todos terminaremos así, despidiendo a la familia de a poquitos, por enfermedad. O, lo que aún me gusta menos, de manera inesperada y en un lugar no elegido, si la Parca nos asalta en un repente.

Ninguna opción sería buena si se nos diera a elegir, pero es que no se nos da. Solo sabemos que la mortalidad es la regla general e irrenunciable de nuestra naturaleza. Nacemos para morir. Que sí, que es un absurdo, pero al menos existimos un tiempo breve y a eso nos aferramos. Darle también un sentido ya es más complicadito.

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Viernes 8 de noviembre

Sigo dándole vueltas a algunas escenas de la novela. Tengo bastante claras ya las dos primeras partes, pero sigo cuidando el desenlace. Me gustan la idea final y todos los giros de guion. La estructura se queda, es ya cosa de estilo y de ampliar algunas escenas o reflexiones de la narradora, especialmente en las conclusiones de la trama neo-noir.

J está conforme y bien cuidado en su nueva y última ubicación. JC y yo andamos bastante alterados, no es nada fácil,al respecto. Nuestro trabajo y actividades nos mantienen atentos a las obligaciones y algo, menos mal, nos distraen.

Hoy regreso a EdE otra vez, se hace dura esta semana con dos salidas y tantos cambios. Pero es lo que hay. Hoy hago 136 días seguidos apuntando ideas aquí. Los mismos que llevo sin obligaciones laborales, aunque solo tengo en mi haber un mes como pensionista. Sigo adelante, entre contenta y asustada.

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Jueves 7 de noviembre

Cada mañana me sorprende el dígito de la fecha. Necesito este humilde ejercicio de consciencia matinal para no perder el sentido del tiempo. Las actividades externas me ayudan a ubicar el día de la semana, pero la cifra exacta tengo que verla. Debe de ser un defecto mío personal, pues cuando estaba en activo la escribía en la pizarra también con incredulidad, y hasta alguna vez me equivoqué.

Ayer tuve una mañana tontorrona, ni fui a clase de costura ni me cundió mucho escribiendo. Pero al menos pude descansar, porque dormir cuatro horas me dejó un poco maltrecha. Una breve siesta después de comer me entonó finalmente.

Hoy sí iré a Photoshop, aunque no he practicado nada, algo podré avanzar, digo yo…Iré en coche, aunque me vendría fenomenal un buen paseo, pero es que llueve mucho. Oigo las gotas de agua golpear los cristales de las ventanas. Ha vuelto el otoño. El liquidámbar estaba precioso, pero supongo que el agua le habrá despojado ya de todas las hojas.

Finalmente tenemos que anular la reserva para Venecia. Todavía hay un estrecho margen para hacerlo y además contraté un seguro. Sería una frivolidad ir antes, durante o después de una despedida que los médicos auguran inminente. Esto último nos desconcierta mucho. Nunca está uno preparado para la muerte, aunque sea una crónica anunciada.

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Miércoles 6 de noviembre

JC se despertó a las cuatro y yo también, pero en mi caso no pude volver a dormirme. Estamos alterados después de un día agobiante en el que los servicios hospitalarios que lo visitan han recomendado el ingreso de J en una institución para la última fase de paliativos. En casa ya no se podía quedar, dictaminaron.

Estuvimos toda la tarde allí, esperando un traslado que no llegó. Ya en casa supimos que se hizo sobre las once de la noche. Al menos habíamos dejado casi todos los trámites resueltos. Hoy le toca a a JC solventar los últimos papeleos según salga del trabajo.

No sé si iré a costura. A mi desgana de siempre se suma cansancio y agobio. Ya veremos. De momento voy a ver si desayunando consigo retomar unas horas de sueño.

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Martes 5 de noviembre

Tecleo después de media hora leyendo el periódico. JC acaba de marcharse al trabajo. Hoy es el único día de esta semana que no tengo que salir a ningún taller y me propongo quedarme cómodamente en casa. Escribiré, coseré mis prototipos en retor y saldré a dar una vuelta para mantener un poco de actividad física.

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Lunes 4 de noviembre

Después de todo el domingo a dieta de batidos, hoy he vuelto a mi peso previo al fin de semana. Lo mejor es intentar rebajar los excesos cuanto antes, cosa que he hecho esta vez pero no en las anteriores, así que me toca perseverar unos días más.

Esta semana compenso el viernes de fiesta yendo a EdE dos veces. Tengo preparada la tarea bien de largo, por si somos pocos y puedo trabajar más páginas de mi novela.

Ayer revisé el texto de nuevo, hasta el capítulo 45 más o menos. Todavía me falta bastante y además es lo más complicado, porque en el desenlace tiene que quedar todo muy bien resuelto. Me apunto el dicho de que un buen inicio hace que se lea una novela, pero que un buen final vende la siguiente. Lo leí en el libro sobre las cincuenta últimas páginas de estos últimos días.

Me gustan mucho los lunes en casa escribiendo y sin embargo debo salir este del día de hoy a la clase extra de Narrativa. Después de un finde tan ajetreado me habría venido bien un extra de descanso, pero bueno, no creo que se me haga pesada, al fin y al cabo es mi afición favorita.

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Domingo 3 de noviembre

Ya estamos en casita. La irrealidad me envuelve. Es temprano, como siempre, todavía tenemos el domingo por delante. Parece que hayamos disfrutado de dos fines de semana, uno fuera y otro aquí. Esto mola.

La próxima semana tengo dos Talleres de Narrativa, para recuperar el viernes perdido. No sé qué texto llevar. En un rato me pongo a ello. En cuanto me dé un baño.

Hemos pasado unos días divertidos comiendo y cenando con Nanita, paseando la ciudad, el centro comercial las calles céntricas, la Explanada, el mercadillo… Por primera vez en Alicante me he sentido contenta. Y el clima fue una delicia.

A cambio, me he saltado la dieta. Ahora me toca ponerme seriamente. En cuanto sepa el alcance de los daños.

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Sábado 2 de noviembre

Se me hace raro todavía escribir el nombre del mes de noviembre, tempus fugit. Los días pasan tan deprisa como cuando estaba en activo, supongo que porque aunque sea de otra clase no laboral yo también sigo con actividad. En líneas generales me gusta escribir aquí y reflexionar sobre la fecha en que me hallo, me mantiene lúcida.

Sin embargo, estas pocas horas fuera de casa han ralentizado mi percepción temporal. Es el mero hecho de salir de esa cotidianidad que tanto me arropa, sí, pero que conviene dejar de lado a veces. Pasear por la ciudad, comer y cenar fuera, la excelente temperatura, la animación de las calles pero sin el estrés de Madrid… son estímulos novedosos. El cerebro tiene que procesarlos como poco habituales y eso es lo que provoca la sensación de que cunde todo mucho más, que no se pasa el tiempo en un suspiro.

Enseguida estamos de regreso. Y seguramente el domingo pasará sin pena ni gloria. Eso sí, arropará la transición hacia la siguiente semana, para que la vuelta al trabajo no sea tan inmediata y áspera.