Publicado en reflexiones

Sábado 2 de noviembre

Se me hace raro todavía escribir el nombre del mes de noviembre, tempus fugit. Los días pasan tan deprisa como cuando estaba en activo, supongo que porque aunque sea de otra clase no laboral yo también sigo con actividad. En líneas generales me gusta escribir aquí y reflexionar sobre la fecha en que me hallo, me mantiene lúcida.

Sin embargo, estas pocas horas fuera de casa han ralentizado mi percepción temporal. Es el mero hecho de salir de esa cotidianidad que tanto me arropa, sí, pero que conviene dejar de lado a veces. Pasear por la ciudad, comer y cenar fuera, la excelente temperatura, la animación de las calles pero sin el estrés de Madrid… son estímulos novedosos. El cerebro tiene que procesarlos como poco habituales y eso es lo que provoca la sensación de que cunde todo mucho más, que no se pasa el tiempo en un suspiro.

Enseguida estamos de regreso. Y seguramente el domingo pasará sin pena ni gloria. Eso sí, arropará la transición hacia la siguiente semana, para que la vuelta al trabajo no sea tan inmediata y áspera.