Publicado en reflexiones

Viernes 1 de noviembre

Son las seis. He dormido como un tronco incluso con lumbalgia, no hay ni un ruido. Ni siquiera las motos locas de otras veces. Tampoco he oído al camión de la basura. Me despierto y se me hacen raras la casa y esta inactividad repentina. Estamos en Alicante, nos hemos acercado a ver a Nanita y su apartamento recién reformado. Por cierto, está precioso y ha causado una ola de obras en la repla, todos los vecinos quieren imitar sus cambios. Jajajajaja, menuda crack, juntar salón, cocina y la segunda y diminuta habitación ha sido un gran acierto.

Son ya las seis y veinte, nada me impide que lea y ahí están esperándome el libro electrónico y uno de los manuales en inglés que nos recomendó Margarita. Al final compré los cuatro que nos citó, ayer mismo llegaron y me dio tiempo a traerme el más flaquito. Los pedí en papel, aunque en Kindle fueran más baratos, los prefiero en libro físico poder subrayar y marcar páginas y volver sobre ello una y otra vez.

Bueno, a lo que iba, The last fifty pages habla sobre cómo construir los finales de la novela. Está entretenido y, a la vez es muy práctico. Llevo apenas un tercio leído y ya tengo ideas claras sobre muchas cosas que no sabía cómo resolver. Eso sí, algunos comentarios y ejemplos son demasiado americanos, pero no me importa echarme una carcajada de vez en cuando.