Publicado en reflexiones

Sábado 9 de noviembre

Resulta que hoy es la fiesta madrileña de la Almudena, y que además es la jornada de reflexión de unas nuevas elecciones. Las cuartas en cuatro años, manda narices, porque se le emperejiló al PSOE.

Mucho me temo que el presidente en funciones ha dilapidado unos resultados interesantes para la izquierda. Alguien le hizo creer que podía mejorar y resulta que lo que venga será parecido si hay suerte. Lo más probable es que salga peor. Cruzo los dedos. No soy nada optimista.

Mañana iremos a votar con G y luego a hacerle una visita a J en su última ubicación. Mira que es extraño saber eso de antemano. En fin, resulta que todos terminaremos así, despidiendo a la familia de a poquitos, por enfermedad. O, lo que aún me gusta menos, de manera inesperada y en un lugar no elegido, si la Parca nos asalta en un repente.

Ninguna opción sería buena si se nos diera a elegir, pero es que no se nos da. Solo sabemos que la mortalidad es la regla general e irrenunciable de nuestra naturaleza. Nacemos para morir. Que sí, que es un absurdo, pero al menos existimos un tiempo breve y a eso nos aferramos. Darle también un sentido ya es más complicadito.