JC se despertó a las cuatro y yo también, pero en mi caso no pude volver a dormirme. Estamos alterados después de un día agobiante en el que los servicios hospitalarios que lo visitan han recomendado el ingreso de J en una institución para la última fase de paliativos. En casa ya no se podía quedar, dictaminaron.
Estuvimos toda la tarde allí, esperando un traslado que no llegó. Ya en casa supimos que se hizo sobre las once de la noche. Al menos habíamos dejado casi todos los trámites resueltos. Hoy le toca a a JC solventar los últimos papeleos según salga del trabajo.
No sé si iré a costura. A mi desgana de siempre se suma cansancio y agobio. Ya veremos. De momento voy a ver si desayunando consigo retomar unas horas de sueño.