El tiempo sigue galopando deprisa. Cada día me sorprende su marcha rápida, no me acostumbro. Llevo 227 días seguidos anotando cosas aquí. Ya no subo imágenes para no sobrecargar la bitácora. Continúo buscando la serenidad. No sé si la consigo.
L ha venido ya tres veces y estoy contenta porque ha limpiado a fondo el sótano, la cocina y el salón. La cocina sacando los trastos de los armarios, menos mal. Porque para lo común ya nos valemos bien nosotros. La necesito para las limpiezas más duras, ahora que me hago mayor y mi espalda y mis manos no son las de antes.
Escribo mucho. Me doy márgenes de entretenimiento, pero es lo que más hago. Llevo unas 6000 palabras, tampoco es que avance muy rápido. Voy a a mi estilo, revisando y puliendo los previos cada vez que me pongo.
La dieta va muy estancada, así que me he dado un margen de proteínas naturales, a ver qué tal, si se hace más llevadera. Y con vistas a los días en Asturias.
Ya dentro de poco. Tres presentaciones. Este Monchu, que me las ha conseguido, qué majo es.