Publicado en reflexiones

Sábado 1 de febrero de 2020

Son las siete. Mi chivato interno de WordPress me cuenta que llevo 221 días escribiendo en este blog. Estoy medio dormida todavía.

Ayer fue un día productivo en la escritura y malísimo con la dieta, porque me la salté a la torera. Hoy espero volver al redil en las comidas y dedicar un buen tiempo a mi nuevo proyecto. Apenas llevo tres mil palabras, pero me ilusiona.

En cuanto a mi primera novela, aún espero opiniones de tres lectores cero. (Está claro que no volveré a contar con ellos para ese menester). Sin embargo, tengo consciencia de los puntos flacos gracias a N y a la lectora profesional y, sobre todo, pensado un arreglo para lo que me señalaron.

No debería tardar en aplicarlo, supongo. Me falta ambición de publicar. Me apetece más centrarme en seguir escribiendo. Más adelante quizás ayude el hecho de tener dos novelas de una ambientación histórica parecida.

La lectora profesional me hizo una buena crítica, señaló bien sus puntos flacos, incluso la remitió a la editorial para posible publicación. Yo con ese éxito me conformo. Soy consciente de que tampoco es gran cosa, sí para una principiante, pero no para la enorme competencia que existe hoy. No creo que les interese.

Además, aún estoy (y esa permanencia en el tiempo es una grandísima suerte) con presentaciones del libro de Rodrigo. Debo centrarme en eso y en seguir escribiendo para que no se me enfríe la mano, que dice siempre JA. Más adelante, ya veremos.